Isaías 22:20
Y sucederá en aquel día que llamaré a mi siervo Eliaquim, hijo de Hilcías;
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
17 Mira, el Señor te arrojará con fuerza y te envolverá por completo.
18 Te hará rodar con violencia y te lanzará como una bola a una tierra amplia; allí morirás, y allí tus carros gloriosos serán la vergüenza de la casa de tu señor.
19 Te destituiré de tu cargo y te derribaré de tu puesto.
20 Y sucederá en aquel día que llamaré a mi siervo Eliaquim, hijo de Hilcías;
21 lo vestiré con tu túnica, lo ceñiré con tu cinturón y pondré tu autoridad en su mano. Será padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá.
22 Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá.
23 Lo fijaré como un clavo en un lugar firme, y será un trono de gloria para la casa de su padre.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Isaías 22:20 es parte de una profecía sobre el cambio de poder en la corte real de Judá, donde Shebna, un alto funcionario acusado de corrupción y traición, será reemplazado por Eliacín, un siervo fiel y prudente. Este versículo anuncia el llamado divino a Eliacín para asumir la posición de confianza y autoridad que poseía Shebna.
Contexto literario
El capítulo 22 de Isaías (versículos 15-25) contempla la caída de Shebna, administrador arrogante y posiblemente desleal, y la promoción de Eliacín. La profecía se sitúa en un momento histórico complejo, en que Judá enfrenta amenazas externas y crisis internas, especialmente durante las reformas del rey Ezequías y ante la amenaza asiria. El pasaje refleja la justicia de Dios en la administración del poder, mostrando que las posiciones importantes no dependen meramente de las decisiones humanas sino del designio divino.
Desarrollo del pasaje
En este contexto, Isaías anuncia que Dios llamará a su siervo Eliacín, hijo de Hilquías, para asumir el cargo de Shebna, quien había abusado de su autoridad. Este acto profético no solo señala un cambio de personal, sino que confirma que Dios gobierna sobre el destino de los líderes y sus reinos. Eliacín, demostrando fidelidad en cargos anteriores, será promovido a un alto puesto con responsabilidad sobre la casa de David y el tesoro real, simbolizado por la entrega de una llave sobre sus hombros. Además, se le describe como un 'clavo en lugar seguro', indicando estabilidad y seguridad en su función, y que será una bendición tanto para Jerusalén como para la familia que representa. El llamado a Eliacín ejemplifica cómo Dios honra la diligencia y la lealtad, y cómo Él es quien coloca y sostiene a los gobernantes para el bienestar de su pueblo.
Nota de lectura
Este relato ejemplifica que la historia política y las circunstancias de poder están bajo la providencia divina, con un llamado a orar por sabios gobernantes y servidores fieles. La estabilidad y el éxito en la administración pública dependen de la justicia y la fidelidad, valores promovidos por Dios. Asimismo, la referencia a Eliacín como 'clavo en lugar seguro' enfatiza la seguridad que proviene de la confianza puesta en Dios y sus designios, un principio que trasciende la situación específica presentada en el pasaje.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: isaiah 22:15-25. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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