Estudio / Isaías 36 / Versículo 22

Isaías 36:22

Entonces Eliaquim hijo de Hilcías, que estaba sobre la casa, y Sebna el escriba, y Joa hijo de Asaf, el cronista, vinieron a Ezequías con los vestidos rasgados, y le contaron las palabras de Rabsaqués.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

19 ¿Dónde están los dioses de Hamat y de Arfad? ¿Dónde están los dioses de Sefarvaim? ¿Y acaso libraron a Samaria de mi mano?

20 ¿Quién de entre todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mi mano, para que el Señor libre a Jerusalén de mi mano?»

21 Pero ellos guardaron silencio y no le respondieron palabra, porque la orden del rey era: «No le respondan».

22 Entonces Eliaquim hijo de Hilcías, que estaba sobre la casa, y Sebna el escriba, y Joa hijo de Asaf, el cronista, vinieron a Ezequías con los vestidos rasgados, y le contaron las palabras de Rabsaqués.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

En Isaías 36:22, se relata cómo los mensajeros de Ezequías, con el corazón angustiado, regresan después de escuchar las duras palabras del Rabsaqué, llevando consigo la gravedad de la amenaza y mostrando su dolor al presentarse con los vestidos rasgados. Este gesto simbólico expresa la indignación y el lamento por las ofensas contra Jerusalén y contra Dios, reflejando una profunda reverencia y preocupación ante la profanación y la insolencia del enemigo.

Contexto literario

El pasaje pertenece al relato histórico de Isaías 36:11-22, donde Senaquerib, rey de Asiria, intenta intimidar a Jerusalén para que se rinda. Envía al Rabsaqué a desafiar la confianza del pueblo en su rey y en Dios, con el fin de quebrantar su espíritu y provocar división. Hezekiah y sus oficiales mantienen la estrategia de no responder directamente, para no avivar la agresión verbal del enemigo, pero manifiestan su dolor y protesta mediante el gesto de rasgar sus vestiduras.

Desarrollo del pasaje

A pesar de la provocación y la humillación que intentaba el enemigo, la reacción de los siervos de Ezequías fue de respeto y reverencia, no dando lugar a respuestas airadas que podrían empeorar la situación, sino actuando con prudencia y sensatez. El rasgado de vestiduras aparece como un acto sagrado de duelo y respeto hacia Dios, evidenciando que aunque guardaron silencio ante la insolencia, su indignación y compromiso con la gloria divina quedaron claros. Esta acción simboliza la diferencia entre la sabiduría de mantener la calma frente al atropello y la firmeza en la defensa de la fe y la honra divina.

Nota de lectura

El relato subraya que, en tiempos de crisis, no siempre es prudente responder a las provocaciones directas, especialmente cuando provienen de adversarios irracionales. Aun en silencio, se puede comunicar profunda comprensión de la gravedad de la situación y un compromiso firme con la causa justa. Además, el gesto de rasgar las vestiduras refleja una sensibilidad espiritual que honra a Dios frente a la blasfemia y desobediencia, mostrando que el respeto y la indignación justos pueden coexistir con la prudencia en la conducta.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: isaiah 36:11-22. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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