Isaías 10:26
Y el Señor de los ejércitos levantará contra él un azote, como en la matanza de Madián en la peña de Oreb; y así como su bastón estuvo sobre el mar, así lo levantará como en Egipto.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
23 Porque el Señor, Dios de los ejércitos, ejecutará la destrucción decretada en toda la tierra.
24 Por tanto, así dice el Señor, Dios de los ejércitos: «Pueblo mío que habitas en Sion, no temas al asirio. Te herirá con vara y levantará su bastón contra ti, como en Egipto.»
25 Porque de aquí a muy poco tiempo cesará mi indignación, y mi ira se volverá para su destrucción.
26 Y el Señor de los ejércitos levantará contra él un azote, como en la matanza de Madián en la peña de Oreb; y así como su bastón estuvo sobre el mar, así lo levantará como en Egipto.
27 Acontecerá en aquel día que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cuello; y el yugo será destruido por causa de la unción.
28 Ha llegado a Ayat, ha pasado por Migrón; en Micmas deja sus bagajes.
29 Han cruzado el paso; han acampado en Geba. Ramá tiembla, Guibeá de Saúl ha huido.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Isaías 10:26 nos presenta la intervención divina contra el invasor asirio, descrita como un castigo enviado por Dios para proteger a su pueblo. Se afirma que el Señor de los ejércitos levantará un "azote" contra el enemigo, evocando la destrucción de Madián en Oreb y la victoria en Egipto, evidenciando la manera en que Dios históricamente ha defendido a Israel contra poderosos adversarios.
Contexto literario
Este versículo forma parte de un pasaje más amplio (Isaías 10:24-34) que aborda la amenaza que representaba la invasión del rey asirio Sennacherib hacia Judá. El profeta diferencia entre los que merecen juicio —los hipócritas y pecadores— y los que son objeto del amor y la protección divina, exhortando a los fieles a no temer a la amenaza inminente, pues Dios limita el daño que pueden causar sus enemigos y preparará un castigo para ellos.
Desarrollo del pasaje
En esta sección, el profeta tranquiliza al pueblo de Dios frente a la guerra, recordando que el poder del enemigo está sujeto a la voluntad divina y que su furia no será eterna. El castigo para los malvados será justicia ejercida por Dios, quien utilizará un instrumento de corrección similar al que usó en venganzas históricas: la derrota completa de los enemigos, como ocurrió contra Madián, y la solemnidad del acto de levantar el bastón, semejante a la acción de Moisés en el Mar Rojo. Esto simboliza la protección y liberación final de Jerusalén del yugo asirio.
Nota de lectura
El pasaje resalta la perspectiva de que aunque el enemigo pueda parecer fuerte y amenazante, su poder es limitado y temporal frente al plan soberano de Dios. La referencia a Madián y Egipto apunta a la continuidad en la manera como Dios actúa en la historia para defender a su pueblo, subrayando que la confianza debe descansar en Él y no en la fuerza humana. Además, destaca la certeza de liberación final para los fieles, señalando que el castigo divino contra Israel se convierte en destrucción para sus adversarios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: isaiah 10:24-34. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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