Hebreos 4:1
Temamos, pues, no sea que, quedando aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de ustedes parezca no haberla alcanzado.
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Leer este capítulo →Temamos, pues, no sea que, quedando aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de ustedes parezca no haberla alcanzado.
Ver ficha y comentario →Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena noticia, como a ellos; pero la palabra que oyeron no les aprovechó, por no ir acompañada de fe en quienes la escucharon.
Ver ficha y comentario →Porque los que hemos creído entramos en el reposo, como él dijo: «Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo»; aunque las obras estaban terminadas desde la fundación del mundo.
Ver ficha y comentario →Porque en cierto lugar habló así del séptimo día: «Y Dios descansó el séptimo día de todas sus obras».
Ver ficha y comentario →Y otra vez en este lugar: «No entrarán en mi reposo».
Ver ficha y comentario →Así que, puesto que queda que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció no entraron por causa de incredulidad,
Ver ficha y comentario →Dios determina nuevamente un día, diciendo mucho después por medio de David: «Hoy», como se ha dicho: «Hoy, si oyen su voz, no endurezcan sus corazones».
Ver ficha y comentario →Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.
Ver ficha y comentario →Por tanto, queda un reposo reservado para el pueblo de Dios.
Ver ficha y comentario →Porque el que ha entrado en ese reposo, también ha descansado de sus obras, así como Dios descansó de las suyas.
Ver ficha y comentario →Esforcémonos, pues, por entrar en ese reposo, para que nadie caiga siguiendo el ejemplo de incredulidad.
Ver ficha y comentario →Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que toda espada de dos filos; penetra hasta dividir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Ver ficha y comentario →Y no hay criatura que no sea manifiesta ante él; todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.
Ver ficha y comentario →Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, mantengamos firme nuestra confesión.
Ver ficha y comentario →Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
Ver ficha y comentario →Acerquémonos, pues, con confianza al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia que nos ayude en el momento oportuno.
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