Ezequiel 47:4
Midió otros mil y me hizo pasar por las aguas; las aguas me llegaban hasta las rodillas. Midió otros mil y me hizo pasar; las aguas me llegaban hasta la cintura.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 Luego me llevó de nuevo a la entrada de la casa, y vi que aguas brotaban de debajo del umbral hacia el oriente, porque la fachada de la casa miraba hacia allá. Las aguas descendían por el lado derecho de la casa, al sur del altar.
2 Después me sacó por el camino de la puerta del norte y me hizo rodear por fuera hasta la puerta exterior que da al oriente; y vi que las aguas fluían por el lado derecho.
3 Y cuando el hombre que tenía la cuerda de medir en la mano salió hacia el oriente, midió mil codos y me hizo pasar por las aguas; las aguas me llegaban hasta los tobillos.
4 Midió otros mil y me hizo pasar por las aguas; las aguas me llegaban hasta las rodillas. Midió otros mil y me hizo pasar; las aguas me llegaban hasta la cintura.
5 Midió aún otros mil; y ya era un río que no podía cruzar, porque las aguas habían crecido, aguas para nadar, un río que no se podía cruzar.
6 Y me dijo: «Hijo de hombre, ¿has visto esto?» Luego me llevó y me hizo volver a la orilla del río.
7 Al regresar, vi que en la ribera del río había muchísimos árboles, a un lado y al otro.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Ezequiel 47:4, la visión describe cómo las aguas del río sagrado aumentan progresivamente en profundidad a medida que el profeta avanza; primero llegan a los tobillos, luego a las rodillas y finalmente a la cintura. Este curso de las aguas simboliza la expansión y el crecimiento del impacto espiritual y la gracia que emanan del templo representado, interpretándose como la propagación progresiva del evangelio y la presencia del Espíritu Santo que acompaña y sostiene esta obra. La imagen del agua que sube hasta la cintura indica un avance significativo y una profundidad creciente en la experiencia espiritual del pueblo, mostrando que la gracia de Dios se va haciendo más profunda y abarcativa con el tiempo.
Contexto literario
Este versículo forma parte del relato amplio de la visión de Ezequiel sobre un río que emerge del templo (Ezequiel 47:1-12), con un simbolismo espiritual profundo. La secuencia en la que las aguas aumentan en profundidad refleja el progreso y la influencia creciente de la gracia de Dios y el evangelio desde Jerusalén hacia el mundo, y se contrapone a otras aplicaciones literales o rituales del agua en el templo, enfatizando su sentido espiritual y profético. Además, esta visión se relaciona con otras imágenes bíblicas de aguas vivas que representan vida y bendición espiritual, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.
Desarrollo del pasaje
El profeta mide y avanza tres veces a lo largo del río, y en cada tramo la profundidad de las aguas aumenta: primero llegan a los tobillos, luego a las rodillas y, finalmente, hasta la cintura. Esto sugiere un proceso gradual en el que la influencia espiritual se manifiesta en diferentes grados de alcance y profundidad. Las aguas que brotan del templo simbolizan la ley y la palabra del Señor, así como la gracia y los dones espirituales que acompañan al evangelio. El aumento progresivo de la profundidad de las aguas ilustra cómo la obra de Dios no es estática ni superficial, sino que crece y permea más profundamente la vida de las personas a medida que se extiende. Además, se considera saludable y sabio seguir y comprender este progreso, adentrándose en el significado y en la experiencia de la gracia que Dios ofrece.
Nota de lectura
La imagen progresiva de las aguas también invita a una reflexión sobre la manera en que Dios revela su voluntad y verdad a su pueblo en etapas, permitiendo una experiencia espiritual creciente y una comprensión cada vez más profunda. Además, este pasaje destaca el dinamismo y la eficacia del evangelio para expandirse y transformar, y por eso ilustra la gracia como algo vivo y activo, no estático. La profundidad creciente de las aguas es una metáfora para el crecimiento de la fe y la gracia en los creyentes y comunidades, enfatizando la importancia de avanzar y sumergirse cada vez más en la vida espiritual.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 47:1-12. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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