Ezequiel 34:3
«Comen la grasa, se visten con la lana, matan a las ovejas engordadas, pero no apacientan al rebaño.»
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
2 «Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y diles: Así dice el Señor Dios a los pastores: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar al rebaño?»
3 «Comen la grasa, se visten con la lana, matan a las ovejas engordadas, pero no apacientan al rebaño.»
4 «No han fortalecido a la débil, ni sanado a la enferma, ni vendado a la herida, ni hecho volver a la descarriada, ni buscado a la perdida; sino que las han dominado con dureza y crueldad.»
5 «Y se dispersaron por falta de pastor, y al dispersarse, fueron presa de todas las bestias del campo.»
6 «Mis ovejas anduvieron errantes por todos los montes y en toda colina elevada; mi rebaño se dispersó por toda la faz de la tierra, y nadie las buscó ni fue tras ellas.»
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Ezequiel 34:3 refleja una crítica severa a los líderes de Israel, quienes, en lugar de cuidar y alimentar a su pueblo como buenos pastores, actúan egoístamente para su propio beneficio. Este versículo es una denuncia contra la avaricia y negligencia de quienes tenían la responsabilidad de proteger y guiar a Israel, mostrando cómo se aprovechan de los recursos del pueblo y descuidan su bienestar.
Contexto literario
El capítulo 34 de Ezequiel denuncia a los 'pastores' de Israel —los líderes políticos, sacerdotales y judiciales— que fallaron en su responsabilidad tras la destrucción de Jerusalén, ocurrida probablemente poco antes o durante este período. Estos líderes se presentan como negligentes y egoístas, preocupados solo por enriquecerse, mientras la población sufre dispersa y vulnerable. El profeta señala la causa del castigo divino: la mala dirección y abuso del poder.
Desarrollo del pasaje
El versículo señala que los líderes 'comen la grasa, se visten con la lana, matan a las ovejas engordadas', expresando metafóricamente cómo se aprovechan de las mejores posesiones y recursos de su pueblo para enriquecerse y vestir con lujos, sin preocuparse por cuidar la salud y seguridad del rebaño que Dios les confió. Además, aunque se les asignó el cuidado de la comunidad, fallan en alimentar, proteger y velar por ella, ignorando a los enfermos, vulnerables y dispersos. Esta conducta revela su traición y falta de compromiso con el bien común, evidenciada tanto en su ignorancia como en su negligencia deliberada. Por ende, Dios los reprende con un “¡ay!” como advertencia y llamado a rendir cuentas.
Nota de lectura
Este juicio contra los líderes subraya que nadie está exento de reproche divino, independientemente de su posición o dignidad. La responsabilidad de guiar con justicia y entrega es fundamental; cuando fallan, el daño recae sobre todo el pueblo, por lo que Dios exige integridad y servicio genuino. El texto es una reflexión sobre la ética del liderazgo y las consecuencias de su abandono, destacando que el abuso de poder y el descuido de los necesitados conducen a la dispersión y ruina social.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 34:1-6. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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