Ezequiel 34:1
Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
2 «Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y diles: Así dice el Señor Dios a los pastores: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar al rebaño?»
3 «Comen la grasa, se visten con la lana, matan a las ovejas engordadas, pero no apacientan al rebaño.»
4 «No han fortalecido a la débil, ni sanado a la enferma, ni vendado a la herida, ni hecho volver a la descarriada, ni buscado a la perdida; sino que las han dominado con dureza y crueldad.»
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Ezequiel 34:1 inicia una profecía donde Dios comunica a través del profeta Ezequiel una palabra dirigida a los 'pastores' de Israel, es decir, a sus líderes y gobernantes. Estos pastores son responsables del cuidado del pueblo, pero han fallado gravemente en sus deberes, lo que ha provocado el desastre de Jerusalén. La profecía es una llamada a la responsabilidad y una denuncia contra aquellos que abusaron de su posición para beneficio propio, ignorando el bienestar de la comunidad.
Contexto literario
Este mensaje surge tras la destrucción de Jerusalén y la cautividad de sus reyes en Babilonia. El contexto histórico refleja una situación de crisis donde la revelación divina expone las causas internas del desastre: la negligencia y corrupción de los líderes encargados de guiar y proteger al pueblo de Israel. Los 'pastores' incluyen a reyes, sacerdotes y magistrados que, en lugar de cuidar a la nación, se enriquecieron y descuidaron a sus súbditos.
Desarrollo del pasaje
Dios ordena a Ezequiel que profetice contra estos pastores porque su negligencia y egoísmo agravaron la condición del pueblo. En lugar de alimentar y proteger a las 'ovejas', se aprovecharon de ellas para su propio beneficio, acumulando riquezas y poder a costa del bienestar común. No atendieron a los enfermos ni fortalecieron a los débiles, ni buscaron a los dispersos o exiliados, quienes quedaron vulnerables y desamparados. Esta falta de liderazgo y cuidado llevó a la dispersión del pueblo y a un estado de abandono, evidenciando que aquellos que deben guiar deben responder ante Dios por su fidelidad o infidelidad.
Nota de lectura
La crítica hacia los líderes que se distancian de su verdadera función espiritual y comunitaria resalta que la dignidad y poder no los eximen de rendir cuentas. Por el contrario, quienes ocupan cargos de autoridad tienen una mayor responsabilidad. La metáfora del pastor y el rebaño recalca la importancia de un liderazgo fiel que sirva y proteja, y alerta que el descuido o abuso en el ejercicio del poder puede llevar a la ruina colectiva.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 34:1-6. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.