Ezequiel 26:2
«Hijo de hombre, porque Tiro ha dicho contra Jerusalén: “¡Ajá! Ha caído la que era la puerta de los pueblos; se ha vuelto hacia mí; ahora que está desolada, yo seré enriquecida”,
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 En el año undécimo, el primer día del mes, la palabra del Señor vino a mí, diciendo:
2 «Hijo de hombre, porque Tiro ha dicho contra Jerusalén: “¡Ajá! Ha caído la que era la puerta de los pueblos; se ha vuelto hacia mí; ahora que está desolada, yo seré enriquecida”,
3 por eso, así dice el Señor Dios: He aquí, estoy contra ti, oh Tiro, y haré subir contra ti muchas naciones, como el mar levanta sus olas.
4 Destruirán los muros de Tiro y derribarán sus torres; rasparé de ella su polvo y la dejaré como la cima de una roca.
5 Será un lugar para tender redes en medio del mar, porque yo he hablado, dice el Señor Dios; y será presa de las naciones.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Ezequiel 26:2 refleja la actitud de la ciudad de Tiro frente a la caída de Jerusalén. Tiro, lejos de lamentar la destrucción de su rival, se muestra complacida, anticipando su propio beneficio al aprovechar la desolación de Jerusalén para aumentar su riqueza y prestigio comercial. Esta reacción revela un enfoque pragmático y competitivo, distinto del odio religioso o étnico evidente en otros pueblos, evidenciando una aspiración mercantilista más que una enemistad profunda.
Contexto literario
Este versículo forma parte del capítulo 26 de Ezequiel, que profetiza la caída inminente de Tiro. En el contexto histórico, Jerusalén ya ha sido conquistada, y Tiro observa esto con esperanza egoísta. La profecía denuncia la actitud arrogante de Tiro que celebra la ruina de Jerusalén, augurando que esto traerá prosperidad a su propia ciudad mediante el traspaso de clientes, riquezas y poder desde Jerusalén hacia ella.
Desarrollo del pasaje
Históricamente, Tiro era una ciudad comercial poderosa que veía a Jerusalén como una competencia en influencia y negocios. La expresión “¡Ajá!” en el versículo indica satisfacción con la desgracia ajena, deseando beneficiarse del vacío dejado por Jerusalén. Esta conducta refleja un egoísmo que contraviene los principios de solidaridad y amor al prójimo establecidos por la ley divina. La profecía implica que este deseo fáustico no quedará impune, pues Dios se opone a aquellos que prosperan a costa del daño a otros y anuncia el castigo para Tiro. Así, la actitud de Tiro se convierte en un ejemplo de falta de empatía que exacerba su propia condena futura.
Nota de lectura
Es importante destacar que la reacción de Tiro no proviene de un odio visceral hacia Jerusalén o su pueblo, sino de una ambición comercial que desprecia la desventura ajena para ganar ventaja. Esta perspectiva mercantilista, aunque menos violenta que otras enemistades mencionadas en el texto, es igualmente reprochada por Dios, evidenciando que el beneficio obtenido a costa del sufrimiento de los demás es una actitud moralmente condenable y que trae consecuencias negativas.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 26:1-14. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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