Estudio / Deuteronomio 10 / Versículo 17

Deuteronomio 10:17

Porque el Señor su Dios es Dios de dioses y Señor de señores, un Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas ni acepta soborno.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

14 Mira, el cielo y los cielos de los cielos pertenecen al Señor tu Dios, la tierra también, y todo lo que hay en ella.

15 Sin embargo, el Señor se agradó en tus padres para amarlos, y eligió a su descendencia después de ellos, a ustedes, entre todos los pueblos, como hoy se ve.

16 Circunciden, pues, el prepucio de su corazón, y no endurezcan más su cerviz.

17 Porque el Señor su Dios es Dios de dioses y Señor de señores, un Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas ni acepta soborno.

18 Él hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al extranjero, dándole pan y vestido.

19 Amen, pues, al extranjero, porque ustedes también fueron extranjeros en la tierra de Egipto.

20 Temerás al Señor tu Dios; a él servirás, a él te aferrarás, y en su nombre jurarás.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Deuteronomio 10:17 resalta la majestad y justicia de Dios, describiéndolo como el Dios supremo sobre todos los demás dioses y señores. Se subraya que es poderoso y temible, ejerciendo su autoridad de modo imparcial, sin aceptar sobornos ni mostrar favoritismos. Esto subraya que su gobierno es justo y soberano sobre toda la creación.

Contexto literario

Este versículo forma parte de un segmento más amplio (Deuteronomio 10:12-22) donde Moisés exhorta al pueblo de Israel a obedecer a Dios. La exhortación se basa en argumentos poderosos que recuerdan al pueblo el carácter de Dios, sus mandatos y la justa conducta que deben mantener tanto hacia Dios como hacia sus semejantes y ellos mismos.

Desarrollo del pasaje

Desde una perspectiva histórica, el pasaje motiva la obediencia señalando que Dios es el Dios de dioses y Señor de señores, con absoluta autoridad y justicia. Esto implica que los israelitas deben temerle, amarlo, seguir sus caminos, servirle con dedicación, guardar sus mandamientos y honrarlo adecuadamente. La imparcialidad resaltada en el versículo enfatiza que la justicia divina no se corrompe ni se vende, a diferencia de los sistemas humanos. La grandeza y poder de Dios se presentan como razón para que su pueblo sea fiel y evite la corrupción moral y social. Además, se recuerda que Dios cuida a todos por igual, como cuando los israelitas fueron extranjeros, lo cual fundamenta el mandato de amar al prójimo, incluidos los extranjeros. Esta llamada a la justicia divina sirve también para corregir los prejuicios y actitudes hostiles que el pueblo mantenía hacia los gentiles, pues Dios es justo y misericordioso con todos.

Nota de lectura

La descripción de Dios en Deuteronomio 10:17 busca reafirmar su supremacía y justicia imparcial. Esta comprensión de Dios refuerza el compromiso ético que exige a su pueblo, en contraste con los dioses falsos de otras naciones. La exhortación resalta tanto la grandeza del Señor como la responsabilidad humana de responder con una conducta justa y devota, fruto de un entendimiento claro de su naturaleza y soberanía.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 10:12-22. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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