1 Corintios 15:38
pero Dios le da un cuerpo como quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
35 Pero alguien dirá: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?
36 Necio, lo que siembras no cobra vida si no muere primero;
37 y lo que siembras no es el cuerpo que ha de ser, sino solo un grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano;
38 pero Dios le da un cuerpo como quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.
39 No toda carne es igual; una es la carne de los hombres, otra la de los animales, otra la de los peces y otra la de las aves.
40 Hay cuerpos celestiales y cuerpos terrenales; pero la gloria de los celestiales es distinta de la de los terrenales.
41 Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas; pues una estrella difiere de otra en su resplandor.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En 1 Corintios 15:38, el apóstol responde a la duda sobre cómo serán los cuerpos de los resucitados, comparándolo con la siembra de una semilla. Afirma que aunque en la tierra se siembra una semilla pequeña y aparente sin vida, Dios le da un cuerpo nuevo y apropiado, distinto al cuerpo original, pero propio a su especie. Esto implica que la resurrección no consiste en una mera reanimación del cuerpo terrenal, sino en una transformación divina y poderosa donde cada ser recibe un cuerpo adecuado y glorioso, distinto del que tuvo en vida.
Contexto literario
El versículo forma parte de una respuesta más amplia (1 Corintios 15:35-50) que el apóstol Pablo da a quienes cuestionaban la resurrección de los muertos. La objeción giraba en torno a dos preguntas: ¿cómo serán levantados los muertos? y ¿con qué cuerpo vendrán? Pablo utiliza la analogía de la siembra y crecimiento del grano para ilustrar la verdad de la resurrección, mostrando que al igual que el cuerpo del grano cambia radicalmente al crecer, así también el cuerpo de los resucitados será transformado, no simplemente restaurado.
Desarrollo del pasaje
Pablo explica que no se planta el cuerpo final cuando se siembra la semilla, sino un cuerpo diferente y simple. De igual forma, Dios, por su poder soberano, otorga a cada semilla un cuerpo especial, adaptado y consistente con su tipo. Se destaca que esta transformación es un misterio de la divina acción, pero es una muestra clara de la capacidad de Dios para hacer surgir la vida de la muerte y crear cuerpos renovados y gloriosos para los resucitados. Además, se aclara que el cuerpo resucitado no es simplemente una copia idéntica del cuerpo terrenal, sino uno nuevo y adecuado para la vida celestial, ilustrando la renovación y perfección que acompaña a la resurrección, la cual supera nuestra comprensión natural.
Nota de lectura
El comentario subraya que este pasaje es parte de un argumento mayor contra la incredulidad en la resurrección, usando analogías naturales para explicar una realidad espiritual. También destaca que aunque no comprendemos plenamente cómo Dios realiza esta transformación, su poder es suficiente para ello, y que la resurrección implica una mejora y elevación de nuestros cuerpos actuales a un estado incorruptible y glorioso, adecuado para la vida eterna en el cielo.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: 1-corinthians 15:35-50. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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