Estudio / Números 7 / Versículo 53

Números 7:53

Para el sacrificio de ofrenda de paz, ofreció dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Elisama, hijo de Amiud.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

50 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso.

51 Un becerro, un carnero y un cordero de un año, para holocausto.

52 Un macho cabrío para ofrenda por el pecado.

53 Para el sacrificio de ofrenda de paz, ofreció dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Elisama, hijo de Amiud.

54 El octavo día presentó su ofrenda Gamaliel, hijo de Pedasur, príncipe de los hijos de Manasés.

55 Su ofrenda consistió en un plato de plata que pesaba ciento treinta siclos y una vasija de plata de setenta siclos, según el siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para ofrenda de cereal.

56 También una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo describe parte de la ofrenda de paz presentada por Elisama, hijo de Amiud, detallando los animales que ofreció. Estas ofrendas formaban parte de una ceremonia solemne para consagrar los altares del tabernáculo, marcando un inicio formal y festivo en su uso en el culto a Dios. La acción de Elisama es un ejemplo de devoción, compromiso y respeto hacia Dios, representando la participación activa y significativa de los líderes de Israel en la vida espiritual de la comunidad.

Contexto literario

Este versículo está situado en un amplio pasaje (Números 7:10-89) que narra la entrega diaria de ofrendas por parte de los príncipes de las doce tribus de Israel durante la dedicación del altar. Cada líder ofrecía las mismas ofrendas en días consecutivos, un acto ordenado y solemne que involucraba sacrificios variados, incluyendo holocaustos, ofrendas por el pecado y sacrificios de paz, expresando tanto expiación como comunión y regocijo ante Dios.

Desarrollo del pasaje

Los príncipes fueron los primeros en actuar en la dedicación del altar, mostrando que quienes tienen mayor autoridad deben también liderar en el servicio religioso. Sus valiosas ofrendas simbolizan no solo la gratitud y reverencia hacia Dios sino también la responsabilidad de emplear sus recursos en la promoción de la fe. La uniformidad en las ofrendas entre las tribus enfatiza la igualdad espiritual ante Dios, mientras que la continuidad en el ofrecimiento durante doce días amplifica la solemnidad y participación de todo el pueblo. A pesar del júbilo, la inclusión de sacrificios por el pecado recuerda la necesidad constante de arrepentimiento. Además, esta ceremonia fortaleció la práctica y conocimiento de los ritos sacerdotales, preparando a los levitas para su ministerio.

Nota de lectura

La repetición detallada de las ofrendas para cada tribu tiene finalidad pedagógica y motivadora, destacando que cada aporte es significativo y registrado. Además, la comunicación de Dios con Moisés durante esta dedicación, desde el propiciatorio, simboliza su aceptación y comunión con el pueblo, y puede anticipar la futura encarnación del Hijo de Dios, siendo un preludio de la relación directa y personal que Dios busca con la humanidad a través de Cristo.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: numbers 7:10-89. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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