Lucas 10:32
De igual modo, un levita llegó al lugar, lo vio y también pasó de largo.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
29 Pero él, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: «¿Quién es, entonces, mi prójimo?»
30 Jesús respondió: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, que lo despojaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto.»
31 Por casualidad, bajaba por aquel camino un sacerdote; al verlo, pasó de largo.
32 De igual modo, un levita llegó al lugar, lo vio y también pasó de largo.
33 Pero un samaritano que viajaba llegó cerca de él y, al verlo, se compadeció.
34 Se acercó, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; luego lo puso sobre su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él.
35 Al día siguiente, al partir, sacó dos denarios, se los entregó al posadero y le dijo: «Cuida de él; y todo lo que gastes de más, cuando yo regrese te lo pagaré».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En este pasaje del relato de Lucas 10:25-37, se presenta una conversación de Jesús con un abogado acerca del mandamiento de amar al prójimo y cómo esto se relaciona con la obtención de la vida eterna. Lucas 10:32 muestra la conducta de un levita, quien representa a un hombre dedicado al servicio religioso, que al pasar junto al herido lo ve pero decide no ayudarlo, imitando la actitud indolente y egoísta de quienes ignoran el deber de compasión hacia los demás. Este detalle resalta cómo la simple observación sin acción no cumple con la verdadera ley del amor.
Contexto literario
El contexto histórico comprende una discusión entre Jesús y un abogado que busca justificar su propia vida poniendo a prueba a Jesús. El abogado indaga acerca de qué debe hacer para heredar la vida eterna, a lo que Jesús responde con la parábola del buen samaritano, destinada a mostrar quién es el verdadero prójimo digno de amor y ayuda. Dentro de esta parábola, se describe la indiferencia tanto del sacerdote como del levita ante el hombre herido, lo cual contrasta con la misericordia del samaritano, un extranjero despreciado por los judíos.
Desarrollo del pasaje
El levita, miembro de la clase religiosa con responsabilidad en el culto y la enseñanza, simboliza a aquellos que, a pesar de su conocimiento y posición, fallan en practicar la compasión y la misericordia. Pasar de largo representa un rechazo activo a involucrarse y asistir a alguien necesitado, evidenciando cómo la rutina o la preocupación por el cumplimiento formal de sus deberes les lleva al desamor. Esta actitud se opone a la ley del amor enseñada por Jesús, que exige acción y sacrificio genuino hacia el prójimo, sin importar su origen o condición social.
Nota de lectura
Es relevante notar que tanto el sacerdote como el levita tenían razones religiosas y sociales para evitar tocar a un herido, pues hacerlo podía implicar impurificación ritual. Sin embargo, el evangelio enseña que la misericordia supera estas preocupaciones. La historia invita a examinar nuestras propias actitudes frente a las necesidades ajenas, desafiándonos a no ser meros espectadores, sino agentes activos de amor y ayuda, siguiendo el ejemplo del buen samaritano.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: luke 10:25-37. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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