Job 38:34
¿Puedes alzar tu voz a las nubes, para que la abundancia de aguas te cubra?
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
31 ¿Puedes atar los lazos de las Pléyades o desatar las cuerdas de Orión?
32 ¿Puedes sacar a Mazzarot en su tiempo, o guiar a la Osa Mayor con sus hijos?
33 ¿Conoces tú las leyes de los cielos? ¿Puedes establecer su dominio sobre la tierra?
34 ¿Puedes alzar tu voz a las nubes, para que la abundancia de aguas te cubra?
35 ¿Puedes enviar los relámpagos, para que vayan y te digan: «Aquí estamos»?
36 ¿Quién puso sabiduría en lo íntimo, o dio entendimiento al corazón?
37 ¿Quién puede contar las nubes con sabiduría, o inclinar los cántaros del cielo,
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Job 38:34, se presenta una pregunta retórica que subraya la incapacidad humana para controlar la naturaleza, en concreto la lluvia. Dios desafía a Job a levantar su voz a las nubes para que lo cubran con abundancia de agua, evidenciando que, a diferencia de Dios, el hombre no tiene dominio ni sobre el clima ni sobre sus elementos. La pregunta invita a reflexionar sobre la soberanía absoluta de Dios sobre la creación y la impotencia del ser humano frente a los procesos naturales.
Contexto literario
El versículo forma parte de un discurso de Dios a Job (Job 38:25-41) que busca mostrar la enorme diferencia entre el poder divino y las limitaciones humanas. Dios menciona su control soberano sobre los elementos naturales, como el agua, el rayo, el hielo, las estrellas y las nubes, para ilustrar que las dificultades de Job no son resultado de un abandono divino sino de su entendimiento limitado y su incapacidad para influir en la creación.
Desarrollo del pasaje
En el pasaje más amplio, Dios expone cómo dirige el curso de las aguas y las lluvias, incluso sobre tierras desiertas, sin necesidad de intervención humana. El versículo 34 destaca que el hombre no puede ordenar a las nubes que descarguen lluvia para su beneficio, símbolo claro de que el poder de provocar las lluvias pertenece exclusivamente a Dios. La lluvia es aquí símbolo de la providencia divina, que provee para toda la creación, incluidos los animales salvajes y las plantas, sin la intervención humana. Además, se señala que ni siquiera la fuerza que controla el trueno y el relámpago está al alcance del hombre, lo que subraya la limitación humana y la necesidad de reconocer la autoridad de Dios en todos los aspectos del mundo natural.
Nota de lectura
La imagen que se presenta es la de un diálogo entre Dios y el ser humano donde se revela la posición de éste último como criatura dependiente y limitada. El versículo ilustra la imposibilidad humana para manipular la naturaleza a voluntad, enfatizando la soberanía de Dios sobre el clima y sus manifestaciones. Esta perspectiva invita a la humildad y a la confianza en la providencia divina, recordando que el control sobre el mundo natural y sus fuerzas es exclusivo de Dios y que el hombre debe aceptar su lugar dentro de esa creación.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: job 38:25-41. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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