Estudio / Jeremías 32 / Versículo 11

Jeremías 32:11

Tomé la escritura de la compra, tanto la que estaba sellada conforme a la ley y costumbre, como la que estaba abierta.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

8 Y vino a mí Hanameel, hijo de mi tío, conforme a la palabra del Señor, al patio de la guardia, y me dijo: «Te ruego que compres mi campo que está en Anatot, en la tierra de Benjamín, porque es tu derecho de herencia y a ti corresponde la redención; cómpralo para ti». Entonces supe que esto era palabra del Señor.

9 Compré el campo de Hanameel, hijo de mi tío, que estaba en Anatot, y le pesé el dinero: diecisiete siclos de plata.

10 Firmé la escritura, la sellé, tomé testigos y pesé el dinero en balanza.

11 Tomé la escritura de la compra, tanto la que estaba sellada conforme a la ley y costumbre, como la que estaba abierta.

12 Entregué la escritura de la compra a Baruc, hijo de Nerías, hijo de Maasías, en presencia de Hanameel, hijo de mi tío, y de los testigos que firmaron la escritura, delante de todos los judíos que estaban sentados en el patio de la guardia.

13 Di orden a Baruc delante de ellos, diciendo:

14 «Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Toma estas escrituras, esta escritura de la compra, tanto la sellada como la abierta, y ponlas en una vasija de barro para que se conserven muchos días».

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Jeremías 32:11, dentro del contexto del capítulo 32, refleja un acto significativo llevado a cabo por el profeta mientras estaba encarcelado durante el sitio de Jerusalén por los babilonios. La escritura de la compra que toma Jerusalén, tanto la sellada según la ley como la abierta, tiene un valor simbólico y legal. Este acto no solo representa una transacción comercial sino que confirma la promesa de Dios sobre la futura restauración de la tierra, a pesar de la devastación inminente. La escrupulosidad con que se documenta la compra, con testigos y doble manifestación escrita, muestra la importancia de preservar legalmente la propiedad para las generaciones futuras. Además, el hecho de que Jeremías realice esta acción en prisión, bajo amenaza del enemigo, señala su fe firme en la restitución prometida por Dios y la validez duradera de sus palabras y acciones.

Contexto literario

El capítulo 32 se sitúa en el décimo año del reinado de Sedequías, cuando Jerusalén estaba asediada sin esperanzas de defensa exitosa, ya que Babilonia estaba a punto de completar la derrota de Judá. Jeremías, profeta y contemporáneo de estos hechos, fue encarcelado por Sedequías debido a sus predicciones del desastre y caída de la ciudad, las cuales el rey y el pueblo rechazaban. Mientras estaba en prisión, Jeremías compra un terreno en Anatot, acto que fue teatral y profético, evidenciando que Dios tiene propósito y esperanza futura para la tierra a pesar de la destrucción que sufría en ese momento.

Desarrollo del pasaje

Jeremías adquiere el terreno aún sabiendo que pronto la tierra sería asolada por los caldeos. Este acto puede parecer contradictorio, pues ¿qué sentido tiene comprar propiedades destinadas a quedar desiertas? Sin embargo, la compra se hace conforme a la ley, con testimonios y documentos sellados y abiertos, que asegurarían el derecho de futuro de sus herederos después del exilio. Esto refleja la justicia, prudencia y esperanza de Jeremías, quien acepta la voluntad divina y confía en la restauración venidera. Es una demostración práctica de fe y una proclamación de que la tierra será recuperada, tal como lo promete Dios. Además, muestra la responsabilidad social y familiar del profeta, comprometido con el bienestar de su pueblo pese a las circunstancias adversas.

Nota de lectura

Es notable el contraste entre la desesperanza generalizada en Jerusalén y la confianza activa de Jeremías al invertir en una propiedad, incluso encarcelado. Su adquisición legal de la tierra, no solo como un acto personal, sino como un compromiso con la promesa de Dios, enseña sobre la importancia de actuar en fe y conservar esperanzas firmes en medio de crisis. La dualidad de escrituras, una sellada y otra abierta, simboliza la transparencia y confidencialidad necesarias en las transacciones jurídicas y resalta la perdurabilidad del derecho y las promesas divinas más allá del sufrimiento presente.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 32:1-15. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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Datos: OpenBible.info · Licencia CC BY · Las relaciones son sugerencias de estudio y no reemplazan la lectura en contexto.

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