Jeremías 27:21
sí, así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel, acerca de los utensilios que quedan en la casa del Señor, en la casa del rey de Judá y en Jerusalén:
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
18 Pero si ellos son verdaderos profetas y la palabra del Señor está con ellos, que intercedan ahora ante el Señor de los ejércitos para que los utensilios que aún quedan en la casa del Señor, en la casa del rey de Judá y en Jerusalén, no sean llevados a Babilonia.
19 Porque así dice el Señor de los ejércitos acerca de las columnas, del mar, de las bases y del resto de los utensilios que quedan en esta ciudad:
20 que Nabucodonosor, rey de Babilonia, no tomó cuando llevó cautivo de Jerusalén a Babilonia a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los nobles de Judá y de Jerusalén;
21 sí, así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel, acerca de los utensilios que quedan en la casa del Señor, en la casa del rey de Judá y en Jerusalén:
22 Serán llevados a Babilonia, y allí permanecerán hasta el día en que yo los visite, dice el Señor; entonces los traeré y los devolveré a este lugar.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Este versículo forma parte de un mensaje de Jeremías en el que se anuncia la realidad de la dominación babilónica sobre Judá y Jerusalén. Se refiere específicamente a los utensilios que aún quedaban en el templo del Señor y en los lugares de poder de Judá, advirtiendo que, aunque algunos esperaban su recuperación inmediata, la realidad era que estos artefactos también serían llevados a Babilonia como parte del juicio divino, hasta que Dios dispusiera su retorno en el momento adecuado.
Contexto literario
En Jeremías 27:12-22, el profeta comunica la voluntad de Dios a Judá durante un tiempo de crisis, cuando el rey de Babilonia ya había conquistado y llevado cautivos a muchos, inclusive a Jeconías. En Jerusalén existían falsos profetas que alentaban a la resistencia y a la esperanza de recuperar pronto lo perdido, incluyendo los objetos sagrados del templo. Jeremías exhorta a la sumisión a Babilonia como única vía para preservar lo que aún queda y evitar una destrucción mayor.
Desarrollo del pasaje
El profeta habla con especial preocupación hacia el pueblo judío, recordando que la lucha contra Babilonia había resultado en pérdidas significativas, tanto humanas como materiales. Los falsos profetas, con la intención de tranquilizar al pueblo, aseguraban que el dominio babilónico terminaría pronto y que los utensilios del templo serían regresados, lo cual Jeremías desmiente. En cambio, insta a orar para preservar lo que aún queda y a reconocer que, aunque esos utensilios acabaran siendo llevados, serían restituidos en el futuro en el tiempo fijado por Dios. El enfoque está en la realidad del castigo y la necesidad de actuar con sabiduría y humildad, aceptando la soberanía divina y evitando falsas seguridades.
Nota de lectura
Este pasaje conlleva una enseñanza sobre la importancia de no dejarse llevar por falsas esperanzas ni profecías que buscan complacer al pueblo sin verdad. A través de Jeremías se muestra cómo la obediencia y la humildad ante las disposiciones divinas son esenciales para evitar tragedias mayores. Además, aunque el tiempo de restauración puede ser largo, hay una promesa segura de que la prosperidad y el retorno de lo perdido ocurrirá según el propósito y el tiempo de Dios, recordando a los creyentes la paciencia y confianza en su plan soberano.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 27:12-22. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.