Estudio / Jeremías 15 / Versículo 9

Jeremías 15:9

La que dio a luz siete languidece; exhala su último aliento; su sol se ha puesto aún de día; ha sido avergonzada y confundida. Y al resto de ellos los entregaré a la espada delante de sus enemigos, dice el Señor.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

6 Me has abandonado, dice el Señor, has dado la espalda; por eso extenderé mi mano contra ti y te destruiré. Estoy cansado de compadecerme.

7 Los aventaré con un aventador en las puertas de la tierra; dejaré sin hijos a mi pueblo, los destruiré, porque no se han apartado de sus caminos.

8 Sus viudas se han multiplicado para mí más que la arena de los mares; sobre la madre de los jóvenes traje un destructor a pleno día; hice que de repente cayera sobre ella angustia y terror sobre la ciudad.

9 La que dio a luz siete languidece; exhala su último aliento; su sol se ha puesto aún de día; ha sido avergonzada y confundida. Y al resto de ellos los entregaré a la espada delante de sus enemigos, dice el Señor.

10 ¡Ay de mí, madre mía, que me diste a luz hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierra! No he prestado ni me han prestado con interés, pero todos me maldicen.

11 El Señor dijo: «Ciertamente te irá bien con el remanente; ciertamente haré que el enemigo te trate bien en el tiempo del mal y en el tiempo de la aflicción».

12 ¿Podrá el hierro quebrar el hierro del norte y el bronce?

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El pasaje jeremías 15:9 ilustra de manera conmovedora el juicio irrevocable de Dios sobre Jerusalén, representado como una madre que pierde a sus siete hijos, simbolizando la destrucción completa y la pérdida definitiva de esperanza. Este versículo refleja el resultado inevitable de la persistente desobediencia y apostasía del pueblo, a pesar de las continuas advertencias y llamados al arrepentimiento. La imagen de una madre que exhala su último aliento durante el día, con el sol aún en el cielo, expresa una tragedia prematura y profunda, enfatizando la magnitud del castigo divino y la vergüenza que acompaña a esta calamidad. Además, el versículo concluye con la promesa de que, incluso aquellos pocos que quedan serán entregados a la espada, es decir, a la destrucción completa ante sus enemigos, señalando la extinción total del pueblo rechazado por Dios.

Contexto literario

Este texto forma parte de un extenso pasaje (Jeremías 15:1-9) donde se manifiesta la severa reacción divina frente al continuo pecado e impenitencia de Jerusalén. El profeta Jeremías intercede por la ciudad, pero Dios comunica que su sentencia no tiene vuelta atrás debido a pecados pasados y presentes, especialmente relacionados con la idolatría y la sangre inocente derramada en tiempos de Manasés. Este contexto muestra la gravedad del castigo, reflejado en la pérdida de protección divina, la falta de misericordia, la condena absoluta y la destrucción por manos enemigas, entre ellas la de Nabucodonosor y los babilonios.

Desarrollo del pasaje

El comentario histórico señala la relación directa entre el pecado acumulado, la obstinación en la apostasía y la respuesta definitiva de Dios: el abandono y la condena sin posibilidad de mediación, incluso por grandes intercesores del pasado. El juicio se expresa a través de imágenes potentes: la ciudad es comparada con una madre que pierde a sus hijos por espada y desolación, mostrando cómo la ramificación social y generacional se destruye. La suerte de la ciudad es descrita como una cadena ineludible de calamidades —el destierro, la espada, la peste y el hambre— que se extienden hasta la ruina total. El versículo 9 destaca la absoluta derrota y humillación de Jerusalén, sumida en la vergüenza y la confusión, mientras el pueblo remanente no escapará de la muerte violenta ante sus enemigos. Esto refleja la justicia divina que no admite perdones para quienes persistentemente rechazan el arrepentimiento.

Nota de lectura

El análisis subraya que el castigo es consecuencia de una larga historia de pecado y la falta de arrepentimiento genuino, a pesar de repetidas llamadas. La imagen de la madre que pierde a sus siete hijos es una representación simbólica de Jerusalén y la comunidad destruida. También se destaca que la mediación por intercesores humanos ya no es válida; solo la mediación divina podría reconciliar, pero en esta ocasión no se concede. La expresión 'su sol se ha puesto aún de día' significa que la pérdida sucede prematuramente, antes de que lleguen los momentos esperados de prosperidad o consuelo. Finalmente, la entrega de los remanentes a la espada indica que no existe salvación para el resto del pueblo, consolidando la idea de un juicio completo y severo.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 15:1-9. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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Referencias cruzadas

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