Jeremías 15:3
Y yo enviaré contra ellos cuatro castigos, dice el Señor: la espada para matar, los perros para despedazar, las aves del cielo y las bestias de la tierra para devorar y destruir.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 Entonces el Señor me dijo: «Aunque Moisés y Samuel se presentaran ante mí, mi corazón no se inclinaría hacia este pueblo. Échalos de mi presencia, y que se vayan.»
2 Y sucederá que, si te preguntan: “¿A dónde iremos?”, les responderás: Así dice el Señor: «Los que están destinados a la muerte, a la muerte; los que están destinados a la espada, a la espada; los que están destinados al hambre, al hambre; y los que están destinados al cautiverio, al cautiverio.»
3 Y yo enviaré contra ellos cuatro castigos, dice el Señor: la espada para matar, los perros para despedazar, las aves del cielo y las bestias de la tierra para devorar y destruir.
4 Y haré que sean llevados como horror a todos los reinos de la tierra, por causa de Manasés hijo de Ezequías, rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalén.
5 ¿Quién tendrá compasión de ti, Jerusalén? ¿Quién se lamentará por ti? ¿Quién se apartará para preguntar cómo estás?
6 Me has abandonado, dice el Señor, has dado la espalda; por eso extenderé mi mano contra ti y te destruiré. Estoy cansado de compadecerme.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Jeremías 15:3 describe la magnitud y naturaleza de los castigos que Dios enviará contra su pueblo debido a sus pecados y obstinación persistente. Cuatro agentes de destrucción son enumerados: la espada (guerra o violencia), los perros (animales carroñeros que devoran), las aves del cielo y las bestias de la tierra, señalando que no habrá refugio; todos serán instrumentos de castigo y devastación. Esta frase refleja una sentencia irrevocable que clama a la completa ruina y fragmentación del pueblo, sin posibilidad de intercesión ni alivio.
Contexto literario
Se trata de un pasaje dentro de Jeremías 15:1-9, en donde se expresa la respuesta de Dios a las oraciones del profeta Jeremías por su pueblo. A pesar del clamor y las súplicas, Dios anuncia que su decreto de juicio es definitivo y se ejecutará sin concesiones debido a la grave iniquidad acumulada desde la época de Manasés y la obstinación actual del pueblo en no arrepentirse. La corrupción precedente y la infidelidad continua han agotado la paciencia divina y sellado el destino de Jerusalén y su gente.
Desarrollo del pasaje
El comentario señala que las causas del castigo son dos: el recuerdo de pecados antiguos —especialmente la idolatría y la sangre derramada en tiempos de Manasés— y la persistencia en el pecado sin arrepentimiento. Dios ha decidido apartar completamente su favor y no permitir intercesiones, ni siquiera las de grandes mediadores como Moisés y Samuel. La sentencia comprende una total expulsión de la presencia de Dios, y un castigo ineludible que llegará de múltiples fuentes: violencia, enfermedades, hambre y exilio. Cada modo de muerte o calamidad es presentado como inevitable para todos, cualquiera que sea la vía, nadie escapará. El versículo 3 es especialmente notable por señalar cuatro agentes destructores que actuarán como ejecutores del juicio divino, ejemplificando la exhaustividad de la condena. No habrá alivio ni compasión, ni siquiera de amigos o de Dios mismo, cuya paciencia se ha agotado debido a la reiterada traición y falsedad del pueblo.
Nota de lectura
Este pasaje refleja un momento especialmente dramático y doloroso en las profecías de Jeremías, donde la expresión de la ira divina es profunda y definitiva. El castigo es presentado no solo como un acto de justicia, sino también como un rechazo total y una ruptura irreparable entre Dios y su pueblo. La enumeración de los cuatro castigos simboliza que la destrucción será completa y multiforme, dejando claro que no habrá escape ni redención posterior si no hay arrepentimiento previo. Este juicio es consecuencia directa de una historia de pecado prolongado y la repetida resistencia a la atención y corrección divina.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 15:1-9. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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