Jeremías 10:24
Señor, corrígeme, pero con justicia; no con tu ira, para que no me aniquiles.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
21 Porque los pastores se han vuelto torpes y no han buscado al Señor; por eso no prosperarán, y todo su rebaño será dispersado.
22 Escuchen, un rumor viene, un gran alboroto desde el país del norte, para convertir las ciudades de Judá en desolación, en guarida de chacales.
23 Señor, yo sé que el camino del hombre no está en sí mismo; no es el hombre que camina quien dirige sus pasos.
24 Señor, corrígeme, pero con justicia; no con tu ira, para que no me aniquiles.
25 Derrama tu furor sobre las naciones que no te conocen, y sobre las familias que no invocan tu nombre; porque han devorado a Jacob, lo han consumido y destruido, y han dejado desolada su morada.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Jeremías 10:24 es una súplica a Dios en la que el orador reconoce la necesidad de corrección pero ruega que esta sea justa y medida, no movida por ira destructiva. El versículo refleja una conciencia de la justicia divina en medio de un contexto de aflicción y castigo, añorando que las sanciones contribuyan a la restauración y no a la aniquilación del pueblo.
Contexto literario
Este versículo se encuentra dentro de un pasaje (Jeremías 10:17-25) donde el profeta anuncia el inminente castigo y destrucción de Judá y Jerusalén a causa de la desobediencia y pecado del pueblo. Mientras algunos se aferran al país con falsa seguridad, se prepara a los habitantes para un éxodo forzado, resultado del juicio divino. La lamentación y denuncia hacia líderes incapaces y el reconocimiento de la soberanía de Dios subyacen en el texto, culminando en esta oración que apela a la misericordia en medio de la corrección.
Desarrollo del pasaje
El texto expresa el reconocimiento de la soberanía divina en la dirección de los destinos humanos y nacionales; se admite que la prosperidad o ruina no dependen de la voluntad humana sino del propósito de Dios. En medio de la expulsión y el sufrimiento, se implora que la disciplina sea aplicada con justicia y con un propósito redentor, evitando la destrucción total causada por la ira divina. El versículo configura un equilibrio entre aceptar la corrección necesaria y pedir que no sea devastadora, reflejando una comprensión madura de la relación entre castigo, justicia y amor divinos.
Nota de lectura
La oración de Jer 10:24 invita a reflexionar sobre la naturaleza de la corrección de Dios: no es un castigo arbitrario o excesivo, sino un acto de justicia destinado al bien del pueblo. También resalta la importancia de una actitud humilde y confiada frente a la disciplina, entendiendo que aún en la aflicción, Dios actúa con un propósito redentor y no de aniquilación absoluta.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 10:17-25. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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