Isaías 9:21
Manasés contra Efraín, y Efraín contra Manasés; y juntos estarán contra Judá. Aun así, su ira no se ha apartado, sino que su mano sigue extendida.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
18 Porque la maldad arde como fuego; devora zarzas y espinos, enciende los matorrales del bosque, y se levantan columnas de humo.
19 Por la ira del Señor de los ejércitos, la tierra se oscurece, y el pueblo será como combustible para el fuego; nadie tendrá compasión de su hermano.
20 Cortará a la derecha y tendrá hambre; comerá a la izquierda y no se saciará; cada uno devorará la carne de su propio brazo.
21 Manasés contra Efraín, y Efraín contra Manasés; y juntos estarán contra Judá. Aun así, su ira no se ha apartado, sino que su mano sigue extendida.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Isaías 9:21 describe una situación en la que los grupos tribales de Manasés y Efraín están en conflicto mutuo, aunque unidos en oposición contra Judá. Este enfrentamiento interno refleja un estado de desintegración y ruptura entre las tribus de Israel, preludio de su ruina. El texto también enfatiza que, a pesar de estos conflictos y castigos, la ira de Dios no se ha apartado, sino que continúa activa y su mano sigue extendida, indicando que el juicio divino aún está en curso.
Contexto literario
Este versículo se ubica al final de un pasaje (Isaías 9:8-21) que contiene amenazas severas dirigidas principalmente contra el reino del norte de Israel, compuesto por las diez tribus, incluyendo a Efraín y Samaria. Estas palabras predicen la destrucción y los trastornos que precederán a dicha ruina. El texto refleja que, aun teniendo advertencias mediante los profetas, el pueblo no se arrepintió ni se acercó a Dios, persistiendo en la rebelión, corrupción y apostasía.
Desarrollo del pasaje
El comentario explora cómo, debido a la persistente rebelión y corrupción, Dios utiliza las consecuencias naturales y políticas para castigar al pueblo: fomenta enemistades internas, además de las amenazas externas. Así, las tribus se vuelven unas contra otras, debilitándose mutuamente antes de enfrentar la amenaza común de enemigos externos. La referencia a que 'Manasés devora a Efraín, y Efraín a Manasés; y juntos estarán contra Judá' expresa la autoaniquilación por la intransigencia y falta de unidad interior. La mano extendida de Dios simboliza su justicia activa, vigente mientras el pueblo no se arrepienta ni corrija sus caminos.
Nota de lectura
Este versículo no solo ilustra la desunión interna, sino que representa un síntoma grave del juicio divino en acción, donde la falta de arrepentimiento prolonga la ira de Dios y el castigo. La división interna debilita a Israel y prepara el terreno para su caída. La frase final recuerda que a pesar de las calamidades, la mano de Dios permanece activa, buscando corregir y juzgar a un pueblo endurecido y rebelde.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: isaiah 9:8-21. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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