Estudio / Isaías 9 / Versículo 10

Isaías 9:10

«Los ladrillos han caído, pero los volveremos a edificar con piedras labradas; los sicómoros han sido cortados, pero los cambiaremos por cedros».

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

7 La extensión de su gobierno y la paz no tendrán fin, sobre el trono de David y sobre su reino, para afirmarlo y sostenerlo con juicio y justicia desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará esto.

8 El Señor envió una palabra a Jacob, y cayó sobre Israel.

9 Todo el pueblo lo sabrá: Efraín y el habitante de Samaria, que hablan con orgullo y altivez de corazón:

10 «Los ladrillos han caído, pero los volveremos a edificar con piedras labradas; los sicómoros han sido cortados, pero los cambiaremos por cedros».

11 Por eso el Señor levantará contra ellos a los adversarios de Rezín y reunirá a sus enemigos;

12 los sirios por delante y los filisteos por detrás; devorarán a Israel con boca abierta. Aun así, su ira no se ha apartado, sino que su mano sigue extendida.

13 Porque el pueblo no se volvió hacia quien lo hería, ni buscó al Señor de los ejércitos.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El pasaje de Isaías 9:10 forma parte de una profecía que advierte sobre la destrucción inminente del reino de Israel, específicamente del reino de las diez tribus, focalizado en Efraín y Samaria. Estos versículos evidencian la respuesta arrogante del pueblo ante las calamidades que sufren: a pesar de que sus casas de ladrillos han caído y los sicómoros han sido talados, planean reconstruirlas con materiales aún más resistentes, confiados en su propio poder y desafían la justicia divina.

Contexto literario

Este capítulo (Isaías 9:8-21) presenta una serie de amenazas terribles dirigidas hacia Israel debido a su continua desobediencia y corrupción moral. La profecía describe cómo Dios ha enviado advertencias a través de sus profetas, pero el pueblo permanece obstinado, sin arrepentirse ni buscar a Dios. Su indiferencia provoca que la ira divina se manifieste contra ellos mediante invasiones extranjeras, conflictos internos y una decadencia generalizada que culminará en su ruina.

Desarrollo del pasaje

En el verso 10, se expresa la insolencia del pueblo al enfrentar el castigo divino. Su actitud es emblemática de corazones orgullosos e inquebrantables que confían más en sus propias fuerzas que en Dios. La declaración de que reconstruirán con piedras labradas y cambiarán los sicómoros por cedros simboliza intentar fortalecer sus defensas y superar las pérdidas sufridas, sin reflexionar en la causa de su aflicción ni en la necesidad de buscar a Dios. Esta reacción es una confirmación de su resistencia al arrepentimiento y una provocación que sólo intensificará la mano de Dios sobre ellos.

Nota de lectura

El mensaje central es que la soberbia y la obstinación frente a la corrección divina solo conducen a un mayor castigo. La profecía no solo advierte sobre acontecimientos históricos específicos sino también señala una realidad espiritual aplicable a todas las naciones que desprecian el señorío de Dios y rehúsan someterse a su mandato, evidenciando la importancia de la humildad y la obediencia ante la justicia divina.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: isaiah 9:8-21. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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