Isaías 47:4
Nuestro redentor, el Señor de los ejércitos es su nombre, el Santo de Israel.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 Desciende y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia; siéntate en la tierra, porque ya no hay trono para ti, hija de los caldeos. Nunca más te llamarán tierna y delicada.
2 Toma las piedras de molino y muele harina; descubre tu velo, desnuda la pierna, descubre el muslo, cruza los ríos.
3 Tu desnudez será expuesta, y tu vergüenza será vista. Tomaré venganza, y no vendré a ti como hombre.
4 Nuestro redentor, el Señor de los ejércitos es su nombre, el Santo de Israel.
5 Siéntate en silencio y entra en la oscuridad, hija de los caldeos, porque nunca más te llamarán Señora de los reinos.
6 Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad y los entregué en tu mano. No les mostraste misericordia; sobre el anciano impusiste un yugo pesado.
7 Y dijiste: «Seré señora para siempre». No lo meditaste en tu corazón, ni recordaste cuál sería tu fin.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Isaías 47:4 destaca a Dios como el Redentor y Señor de los ejércitos, enfatizando tanto su poder supremo como su santidad especial en relación con Israel. Esta proclamación no solo transmite un mensaje de consuelo para el pueblo de Dios, sino que también advierte a Babilonia del castigo inminente por su violencia y opresión injusta hacia el pueblo de Dios.
Contexto literario
El capítulo 47 de Isaías contiene un mensaje profético dirigido a Babilonia, advirtiendo de su destrucción definitiva debido a su arrogancia y crueldad, especialmente contra Israel. Aunque Dios permitió que Babilonia castigara a su pueblo como disciplina, la nación babilónica sobrepasó los límites, sometiendo cruelmente incluso a los ancianos y a los dignatarios, mostrando desprecio y arrogancia. Este juicio divino es una respuesta por la violencia cometida contra Sion y el templo de Dios, el cual ha sido profanado por los invasores.
Desarrollo del pasaje
En medio de esta denuncia, el versículo recalca el carácter del Dios que actúa contra Babilonia: "Nuestro redentor, el Señor de los ejércitos es su nombre, el Santo de Israel". Esto implica que la autoridad que ejecuta el juicio no es humana, sino divina, absoluta y justa. Dios es el defensor y avengador de Israel, su pueblo escogido, y su santidad resalta la pureza y fidelidad con que cumple sus promesas. La referencia a Dios como 'Señor de los ejércitos' simboliza su dominio sobre todas las fuerzas celestiales y terrestres, haciéndolo invencible e inevitable en su acción contra Babilonia. Esta realidad hace temeroso el destino de Babilonia, que aunque considerada poderosa y gloriosa, será humillada y privada de su honor y poder debido a su abuso y soberbia.
Nota de lectura
El versículo refleja la justicia y santidad de Dios frente a la opresión y violencia de Babilonia, presentando a Dios no solo como juez severo sino también como redentor comprometido con su pueblo. Además, muestra un contraste entre la futura humillación de Babilonia y la constante fidelidad del Señor de los ejércitos hacia Israel. La imagen de Dios aquí puede ser aplicada también al redentor en sentido pleno, que defiende la causa de los oprimidos y cumple las promesas hechas a su pueblo.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: isaiah 47:1-6. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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