Isaías 38:2
Entonces Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor,
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 En aquellos días, Ezequías cayó gravemente enfermo. El profeta Isaías, hijo de Amoz, fue a verlo y le dijo: «Así dice el Señor: Ordena tu casa, porque morirás y no vivirás».
2 Entonces Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor,
3 y dijo: «Acuérdate ahora, oh Señor, te ruego, de cómo he caminado delante de ti con verdad y corazón íntegro, y de que he hecho lo que es bueno ante tus ojos». Y Ezequías lloró con gran llanto.
4 Entonces la palabra del Señor vino a Isaías, diciendo:
5 «Ve y di a Ezequías: Así dice el Señor, el Dios de David tu padre: He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas; mira, añadiré a tus días quince años.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje de Isaías 38:1-8 narra el episodio en que el rey Ezequías, gravemente enfermo, enfrenta su acercamiento a la muerte. Aunque su enfermedad es terminal sin intervención divina, su oración sincera y arrepentida ante el Señor muestra la humanidad y vulnerabilidad de un gran líder. En el versículo 2, se nos describe cómo Ezequías se vuelve hacia la pared para orar, simbolizando un acto íntimo y profundo de búsqueda de ayuda y esperanza en Dios en medio de la crisis.
Contexto literario
Este relato histórico presenta un momento crítico en la vida del rey Ezequías, quien había vivido un reinado notable, restaurando el culto verdadero y fortaleciendo a Jerusalén. Sin embargo, pese a sus logros y su favor divino, enfrenta una grave enfermedad que amenaza su vida. En medio de esta situación, se muestra la importancia de prepararse para la muerte, no sólo en lo físico, sino también en lo espiritual, y la eficacia de la oración en tiempos de angustia.
Desarrollo del pasaje
El texto enseña que ni la grandeza ni la bondad personales garantizan inmunidad ante la enfermedad o la muerte. La inesperada dolencia afecta a Ezequías en un momento de aparente triunfo, recordándonos que siempre debemos vivir con humildad y conciencia de nuestra fragilidad. Su reacción —dar vuelta hacia la pared para orar— indica un acto de recogimiento y fe, probablemente dirigiendo su mirada hacia el templo, símbolo de la presencia divina. Esta acción refuerza la idea de acudir a Dios en la adversidad, mostrando que la oración es un recurso esencial para quienes sufren. Además, se resalta la sinceridad del corazón como base para que la oración sea escuchada; Ezequías no reclama sus méritos, sino que se presenta con humildad y rectitud de vida ante Dios.
Nota de lectura
El episodio también destaca que Dios está dispuesto a responder las oraciones de sus siervos, no siempre con la solución esperada, pero sí con consuelo y fortaleza espiritual. La oración de Ezequías es contestada por medio del profeta Isaías, quien le asegura no solo recuperación sino años adicionales de vida. Este milagro subraya la soberanía divina sobre el tiempo y las circunstancias, manifestada incluso en la manipulación del curso natural del sol. Finalmente, el relato invita a tener una fe firme en la misericordia y fidelidad de Dios, sobre todo en los momentos más difíciles.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: isaiah 38:1-8. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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