Hebreos 7:28
Porque la ley establece sumos sacerdotes a hombres débiles; pero la palabra del juramento, que vino después de la ley, establece al Hijo, hecho perfecto para siempre.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
25 Por eso también puede salvar completamente a los que por medio de él se acercan a Dios, pues vive siempre para interceder por ellos.
26 Tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores y exaltado por encima de los cielos;
27 que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios cada día, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
28 Porque la ley establece sumos sacerdotes a hombres débiles; pero la palabra del juramento, que vino después de la ley, establece al Hijo, hecho perfecto para siempre.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El comentario histórico señala que la perfección espiritual no podía alcanzar mediante el sacerdocio levítico y la ley mosaica, los cuales solo señalaban el camino hacia los bienes futuros pero no podían otorgarlos plenamente. Por eso, era necesario un sacerdote diferente, no de la tribu de Leví, sino del orden de Melquisedec, es decir, Cristo, quien es capaz de llevar a los creyentes a la perfección eterna. Este cambio implica también un cambio en la ley y en el sistema religioso, pasando de la antigua ley carnal a una dispensación espiritual basada en la vida eterna y un pacto renovado con Dios. Cristo, a diferencia de los sacerdotes levíticos mortales y débiles, es un Sumo Sacerdote perfecto, santo, inmutable y eterno, que participa de la vida divina para interceder continuamente por su pueblo. Además, su sacerdocio no es temporal ni sucesivo sino único y permanente, otorgando acceso directo y seguro a Dios. También se destaca que este sacerdocio fue confirmado por un juramento divino, mostrando su supremacía y estabilidad definitiva a diferencia del sacerdocio anterior.
Contexto literario
El versículo hebreos 7:28 se encuentra al final de un pasaje extenso (Hebreos 7:11-28) que compara el sacerdocio levítico, basado en la ley, con el sacerdocio ideal y eterno de Cristo, quien es del orden de Melquisedec. Este pasaje expone la insuficiencia del sacerdocio antiguo para alcanzar la perfección espiritual y presenta la necesidad del cambio hacia un sumo sacerdote que sea verdaderamente perfecto y eterno. Se aborda la diferencia entre ambos sacerdocios en términos de origen tribal, naturaleza, eficacia, duración, solemnidad y moralidad del sacerdote. El énfasis está en que Cristo, por su juramento divino y su persona perfecta, es el sacerdote definitivo para salvar, santificar y reconciliar a los creyentes por siempre.
Desarrollo del pasaje
El comentario explica que el sacerdocio levítico asignaba a hombres débiles y mortales, quienes no podían conferir vida espiritual definitiva a los fieles sino solo representaban sombras y tipos. En cambio, Cristo, ordenado por un juramento de Dios, es un sacerdote que posee vida eterna en sí mismo y actúa con poder inagotable. La transición del sacerdocio de la tribu de Leví al de Judá indica un cambio profundo en la ley y el ritual, dado que el sacerdocio debe reflejar la naturaleza de quien lo ejerce. Además, el sacerdocio de Cristo es único y no sucesorio, pues es eterno y no depende de la descendencia sino de su vida divina y juramento. Los sacerdotes levíticos debían ofrecer sacrificios por sus propios pecados y los de otros, mientras que Cristo, sin pecado, se ofreció una vez por todas, sin necesidad de sacrificios propios. Su santidad completa, inmaculada y separada de todo pecado califican para ser mediador y sumo sacerdote para la humanidad. Así, la palabra del juramento que vino después de la ley instituye este sacerdocio perfecto y eterno.
Nota de lectura
El comentario enfatiza la radical diferencia entre la antigua y la nueva dispensación representadas en los dos sacerdocios, mostrando que el cambio no fue solo administrativo sino espiritual y ontológico. La ley y el sacerdocio están estrechamente unidos, por lo que un cambio en uno implica un cambio en el otro. También resalta que la fijación del sacerdocio de Cristo mediante juramento divino subraya su permanencia y legitimidad exclusivas. La incapacidad de los sacerdotes anteriores para obtener perfección explica la necesidad absoluta de un sumo sacerdote perfecto, limpio de toda mancha y dotado de vida eterna, condición sólo alcanzada por Jesús. Finalmente, se destaca que esta perfección moral y sacerdotal tiene implicaciones para la salvación y la comunión segura con Dios de los creyentes de la nueva alianza.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: hebrews 7:11-28. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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