Génesis 3:16
A la mujer le dijo: «Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus embarazos; con dolor darás a luz hijos. Tu deseo será para tu esposo, y él tendrá dominio sobre ti».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
13 Y el Señor Dios preguntó a la mujer: «¿Qué has hecho?» Ella respondió: «La serpiente me engañó, y comí».
14 Entonces el Señor Dios dijo a la serpiente: «Por esto serás maldita entre todo el ganado y entre todas las bestias del campo. Sobre tu vientre andarás y polvo comerás todos los días de tu vida;
15 y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la suya; ella te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón».
16 A la mujer le dijo: «Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus embarazos; con dolor darás a luz hijos. Tu deseo será para tu esposo, y él tendrá dominio sobre ti».
17 Y a Adán le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu esposa y haber comido del árbol del que te mandé diciendo: “No comerás de él”, maldita será la tierra por tu causa; con trabajo y dolor comerás de ella todos los días de tu vida;
18 te producirá espinos y cardos, y comerás la hierba del campo;
19 con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Génesis 3:16 contiene la sentencia divina a la mujer tras el pecado original, estableciendo dos consecuencias principales: dolor y subyugación. Primero, la mujer es condenada a un estado de sufrimiento, centrado especialmente en el dolor al dar a luz, pero que también incluye la ansiedad, los temores y las calamidades a las que naturalmente está expuesta. Este sufrimiento se multiplica porque abarca desde la concepción, el parto y el cuidado posterior de los hijos, hasta la preocupación por su conducta futura. Segundo, la mujer es puesta en un estado de subordinación respecto al hombre, particularmente bajo el dominio de su esposo, situación que inicialmente no existía sino que es resultado del pecado. Esta sumisión no implica que sea independiente, sino que está ligada a una relación de autoridad, la cual sin pecado habría sido amable y justa.
Contexto literario
Este versículo forma parte del castigo impuesto a la mujer tras la desobediencia en el Edén. Refleja cómo el pecado introduce dolor y desarmonía en la relación original creada entre hombre, mujer y Dios. La igualdad original entre ambos sexos fue alterada, y las dificultades presentes, tanto físicas como relacionales, son interpretadas como consecuencia directa de la caída. El texto explica que estos males se multiplican conforme también se multiplican los pecados humanos, y señala que Dios multiplica estos sufrimientos por justicia y corrección, buscando la humildad y arrepentimiento.
Desarrollo del pasaje
El castigo conlleva tanto dolor físico como social. El aspecto físico más destacado es el parto con dolor; todos los esfuerzos y sufrimientos asociados a la maternidad vienen explícitamente de la desobediencia. En cuanto a la subyugación, la mujer debe someterse a su esposo, quien ahora tiene autoridad sobre ella. Esto no es una imposición arbitraria, sino una consecuencia necesaria por el pecado, que transformó lo que de otro modo hubiese sido una relación armoniosa y amorosa. La sentencia incluye una mezcla de justicia y misericordia: el sufrimiento del parto se aligera con la alegría del nacimiento, y la sujeción ocurre dentro del ámbito marital, bajo el amor del esposo y no fuera de él. La condena es un llamado a la corrección y al reconocimiento de la culpa, no una maldición definitiva.
Nota de lectura
Es importante destacar que la subyugación establecida en este versículo no implica una intención original de Dios para la opresión, sino una consecuencia de la desobediencia que afectó la relación hombre-mujer. La sentencia implica un cambio en el orden relacional creado inicialmente, y subraya que el sufrimiento y la subordinación provienen del pecado, no del diseño divino inicial.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: genesis 3:16. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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