Ezequiel 33:26
«Se apoyan en su espada, cometen abominaciones y cada uno contamina a la mujer de su prójimo; ¿y acaso poseerán la tierra?»
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
23 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
24 «Hijo de hombre, los que habitan en esos desiertos de la tierra de Israel hablan, diciendo: “Abraham era uno solo y poseyó la tierra; pero nosotros somos muchos, y a nosotros se nos ha dado la tierra en posesión”.»
25 Por tanto, diles: Así dice el Señor Dios: «Comen carne con sangre, alzan sus ojos hacia sus ídolos y derraman sangre; ¿y acaso poseerán la tierra?»
26 «Se apoyan en su espada, cometen abominaciones y cada uno contamina a la mujer de su prójimo; ¿y acaso poseerán la tierra?»
27 Diles así: Así dice el Señor Dios: «Vivo yo, que los que habitan en los desiertos caerán a espada, y al que esté en campo abierto lo entregaré a las fieras para que lo devoren; los que estén en fortalezas y en cuevas morirán de pestilencia.»
28 «Convertiré la tierra en desolación total, y cesará la soberbia de su poder; los montes de Israel quedarán desolados, sin que nadie pase por ellos.»
29 «Y sabrán que yo soy el Señor, cuando haya dejado la tierra en desolación total por todas las abominaciones que han cometido.»
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Ezequiel 33:26 surge en el contexto de una época de gran agitación y ruina para el pueblo de Israel. Tras la caída y el incendio de Jerusalén por los caldeos, algunos judíos restantes en la tierra, a pesar de los severos juicios de Dios, muestran arrogancia y confianza en su propia fuerza armada para mantener la posesión del territorio. Este versículo describe la persistencia en la violencia, la idolatría y prácticas abominables, incluyendo adulterios, como parte de su conducta. La pregunta retórica "¿y poseerán la tierra?" enfatiza la incredulidad y el juicio divino sobre quienes se aferran a tales prácticas impías y creen erróneamente que obtendrán la tierra como herencia divina, ignorando que la justicia y la santidad son requisitos esenciales para ello.
Contexto literario
El versículo se inserta en un pasaje mayor (Ezequiel 33:21-29) en el cual el profeta recibe la noticia directa y dolorosa de la destrucción de Jerusalén. En medio de este desastre, ciertos israelitas que aún habitan las tierras devastadas muestran una actitud orgullosa y autocomplaciente, creyendo que la tierra les pertenece por derecho, a diferencia de su historia de rebelión y pecado. Ezequiel, bajo la inspiración divina, confronta estas ilusiones, advirtiendo que ni la fuerza militar ni la autosuficiencia pueden justificar su posesión. En contraste con la profecía previa dirigida a las naciones vecinas, este mensaje apunta directamente a los descendientes de Israel que quedan en la tierra y su falta de arrepentimiento.
Desarrollo del pasaje
El comentario histórico señala que después de la destrucción de Jerusalén y la caída del gobierno de Gedalías, algunos grupos judíos restantes en Israel pretendían establecerse firmemente en las tierras arruinadas, confiando en su número y fuerza para dominar. Sin embargo, su persistente conducta pecaminosa —confianza en la espada, prácticas sexuales ilícitas, idolatría y sangre inocente derramada— les hace indignos de poseer la tierra prometida. La sobria advertencia de Ezequiel pone en evidencia la necesidad de arrepentimiento y dependencia en Dios, no en las fuerzas humanas, para heredar y disfrutar la tierra. Esta reflexión despliega la tensión entre el orgullo humano y el juicio divino que solo puede conceder la herencia a quienes caminan en santidad. La caída extrema y la desolación del país son también parte del castigo por sus abominaciones, hasta que reconozcan a Dios plenamente.
Nota de lectura
Este versículo es una llamada de atención sobre la incongruencia entre la actitud orgullosa y autoreferente de algunos israelitas y la realidad de su pecado y juicio divino. La expresión "se apoyan en su espada" simboliza no solo la violencia física, sino la confianza en la fuerza humana en lugar de en la providencia de Dios. Además, la alusión a «contaminar a la mujer del prójimo» evoca graves violaciones morales que eran consideradas escándalos abominables. El versículo subraya que el derecho a poseer la tierra no depende del número ni de la fuerza, sino de la obediencia y pureza, un mensaje válido también para tiempos posteriores.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 33:21-29. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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