Estudio / Ezequiel 20 / Versículo 3

Ezequiel 20:3

«Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: Así dice el Señor Dios: ¿Han venido a consultarme? Vivo yo, dice el Señor Dios, que no seré consultado por ustedes.»

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

1 En el séptimo año, en el quinto mes, el día décimo del mes, algunos de los ancianos de Israel vinieron a consultar al Señor y se sentaron delante de mí.

2 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

3 «Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: Así dice el Señor Dios: ¿Han venido a consultarme? Vivo yo, dice el Señor Dios, que no seré consultado por ustedes.»

4 ¿Vas a juzgarlos, hijo de hombre, vas a juzgarlos? Hazles saber las abominaciones de sus padres.

5 Y diles: «Así dice el Señor Dios: El día que escogí a Israel, y levanté mi mano en juramento a la descendencia de la casa de Jacob, y me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando levanté mi mano hacia ellos diciendo: Yo soy el Señor su Dios;

6 el día que levanté mi mano hacia ellos para sacarlos de la tierra de Egipto a una tierra que había buscado para ellos, tierra que fluye leche y miel, la gloria de todas las tierras;

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

En Ezequiel 20:3, Dios expresa su profunda indignación hacia los ancianos de Israel que, pese a su caída en el pecado, se presentan ante Él fingiendo buscar su consejo. El versículo muestra que Dios no aceptará sus consultas, pues son hipócritas y su intención es continuar en sus transgresiones. El mensaje subraya que sus actos superficiales de devoción carecen de sinceridad y no son agradables a Dios, quien se niega a responderles o atender sus peticiones.

Contexto literario

Este versículo forma parte de un pasaje más amplio (Ezequiel 20:1-4) en el cual ciertos ancianos israelitas, posiblemente cautivos en Babilonia o visitantes recientes, se acercan al profeta para hacer preguntas a Dios. Este momento ocurre en el séptimo año del exilio babilónico, dos años después de que Ezequiel comenzara a profetizar. La preocupación de los interrogantes parece girar en torno a si pueden participar en rituales paganos de las tierras extranjeras para ganarse el favor de sus captores, un intento hipócrita de justificar prácticas contrarias a la ley divina mientras están siendo castigados por sus pecados.

Desarrollo del pasaje

El texto evidencia la actitud endurecida y el doblez del pueblo, que pretende consultar a Dios pero sin intención de abandonar sus prácticas pecaminosas. La respuesta de Dios, "como yo vivo, no seré consultado por ustedes", muestra la severidad del rechazo divino ante esta hipocresía. Además, Dios instruye al profeta Ezequiel a juzgar a estas personas sin interceder por ellas, revelando las abominaciones que ellos y sus antepasados han cometido. Esto pone de manifiesto la justicia divina al castigar a un pueblo rebelde que persistentemente ha provocado la ira de Dios desde sus orígenes.

Nota de lectura

La consulta hipócrita a Dios durante un tiempo de castigo revela un corazón endurecido que busca excusas para justificar la desobediencia. La actitud de fingida reverencia sin un verdadero arrepentimiento no es aceptable para Dios y provoca su rechazo. Esta enseñanza resalta la importancia de la sinceridad y del arrepentimiento genuino ante Dios, especialmente en tiempos difíciles.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 20:1-4. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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