Éxodo 9:35
Así se endureció el corazón de Faraón, y no permitió que los hijos de Israel salieran, tal como el Señor lo había anunciado por medio de Moisés.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
32 Pero el trigo y el centeno no fueron destruidos, porque aún no habían brotado.
33 Moisés salió de la ciudad, lejos de Faraón, y extendió sus manos hacia el Señor; entonces cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia dejó de caer sobre la tierra.
34 Pero al ver Faraón que la lluvia, el granizo y los truenos habían cesado, volvió a pecar y endureció su corazón, él y sus siervos.
35 Así se endureció el corazón de Faraón, y no permitió que los hijos de Israel salieran, tal como el Señor lo había anunciado por medio de Moisés.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Éxodo 9:22-35 se narra el episodio de la plaga de granizo enviada por Dios sobre Egipto como juicio contra Faraón por su negativa a liberar a los israelitas. Esta plaga destruyó cultivos, mató animales y mostró el poder divino sobre la naturaleza, mientras que la tierra de Gosén quedó protegida. A pesar del daño y de que Faraón parecía arrepentirse y solicitar la intercesión de Moisés, su corazón permaneció endurecido y no liberó al pueblo de Israel, cumpliendo así la palabra de Dios anunciada a través de Moisés.
Contexto literario
El pasaje forma parte de las diez plagas que Dios envía a Egipto para obligar a Faraón a libertar a los israelitas esclavizados. La plaga de granizo es especialmente devastadora y muestra que Dios tiene el control absoluto sobre la creación y la historia. Incluso en medio del sufrimiento, Dios preserva a su pueblo, evidenciado en la protección de la tierra de Gosén, mientras castiga a Egipto.
Desarrollo del pasaje
La manifestación del granizo, acompañado de truenos y fuego, es una muestra del poder de Dios, que utiliza la naturaleza como instrumento de justicia. Faraón, aunque exteriormente humilde y reconociendo su error, no experimenta un verdadero arrepentimiento sino una reacción de miedo y obligación temporal provocada por la plaga. Moisés intercede por él, mostrando un espíritu de mediación y esperanza, pero finalmente la dureza del corazón de Faraón predomina, impidiéndole actuar conforme a su confesión. Esto refuerza el tema de que los castigos divinos buscan el reconocimiento soberano de Dios y el cambio interior, no solo respuestas superficiales.
Nota de lectura
El pasaje destaca que el endurecimiento del corazón de Faraón es una realidad ya prevista por Dios y que cumple su plan. También revela la importancia de la autonomía humana en responder o no a la acción divina: aunque Dios obra poderosamente, no fuerza la conversión ni arrepentimiento genuino. La intercesión de Moisés señala la necesidad de la mediación y la persistencia en la oración, aun cuando los resultados visibles parecen negativos. Finalmente, muestra que la complacencia o endurecimiento ante las misericordias y juicios divinos puede llevar a un estado aún más inflexible.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: exodus 9:22-35. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
Datos: OpenBible.info · Licencia CC BY · Las relaciones son sugerencias de estudio y no reemplazan la lectura en contexto.