Éxodo 3:5
Dios le dijo: «No te acerques más. Quita las sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás es tierra santa».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
2 El ángel del Señor se le apareció en una llama de fuego que ardía en medio de una zarza. Moisés miró y vio que la zarza ardía en fuego, pero no se consumía.
3 Entonces Moisés dijo: «Me acercaré para ver esta gran visión, por qué la zarza no se quema».
4 Cuando el Señor vio que él se acercaba para mirar, Dios lo llamó desde en medio de la zarza y dijo: «Moisés, Moisés». Él respondió: «Aquí estoy».
5 Dios le dijo: «No te acerques más. Quita las sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás es tierra santa».
6 Y añadió: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob». Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.
7 El Señor dijo: «He visto ciertamente la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, he escuchado su clamor a causa de sus opresores; conozco sus sufrimientos».
8 «He descendido para librarlos de la mano de los egipcios y sacarlos de aquella tierra hacia una tierra buena y espaciosa, tierra que fluye leche y miel, al lugar de los cananeos, hititas, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Éxodo 3:5 es parte de un pasaje donde Dios se manifiesta a Moisés a través de una zarza ardiente que no se consume, específicamente en los versículos 1 al 6 del capítulo 3. Este encuentro marca el momento en que Moisés recibe el llamado divino para liberar al pueblo de Israel de Egipto, un llamado que llega tras haber pasado cuarenta años como pastor en el desierto, después de su vida como príncipe en Egipto. La indicación de quitarse las sandalias en Éxodo 3:5 simboliza respeto y reverencia debido a la santidad del lugar, evidenciando la presencia directa de Dios en ese espacio. Aunque Moisés se encontraba en una labor humilde y sencilla, Dios se revela allí, mostrando que la preparación para el llamado puede darse en momentos de aparente obscuridad y aislamiento. La distancia que Dios le indica mantener es también un llamado a una aproximación reverente, no impulsiva ni irreverente.
Contexto literario
Este versículo está inserto en la primera aparición de Dios a Moisés en el monte Horeb, donde Dios se revela en una zarza que arde sin consumirse, preparando a Moisés para su misión de liderazgo y liberación de Israel. Moisés, tras 80 años de vida divididos en tres etapas distintas, se encuentra en un segundo periodo humilde y solitario como pastor, labor que le permite desarrollar humildad y paciencia, fundamentales para la tarea que le espera. La manifestación divina en este lugar y momento es especialmente significativa porque muestra la elección de Dios por lo humilde (una zarza) y la preparación espiritual de Moisés para atender a Su llamado.
Desarrollo del pasaje
Cuando Moisés ve la zarza que arde sin consumirse, siente la necesidad de acercarse para entender aquella señal extraordinaria. Dios le advierte que no se acerque demasiado y que se quite las sandalias porque está pisando tierra sagrada, una clara señal de la presencia divina. Esta orden refleja la importancia de la reverencia y el respeto ante lo sagrado. La indicación de quitar las sandalias puede interpretarse como un acto de humildad y sumisión ante Dios, un reconocimiento de la diferencia absoluta entre lo humano y lo divino. Moisés, aunque inicialmente sorprendido y temeroso, responde con obediencia y atención, respondiendo a un llamado único y personal de Dios, quien se revela como el Dios de sus antepasados y sellando un compromiso de liberación y guía para su pueblo. Este pasaje destaca que Dios se manifiesta en lugares y momentos inesperados y que el llamado divino puede llegar cuando menos se espera.
Nota de lectura
La manifestación de Dios en forma de zarza ardiente que no se consume es un símbolo de la presencia y poder divino que sostiene a su pueblo incluso en la adversidad. La instrucción de no acercarse demasiado y quitarse las sandalias subraya la necesidad de respeto y reverencia al acercarse a Dios. También refleja el carácter especial de esta revelación en el Antiguo Testamento, donde la distancia entre Dios y el hombre es palpable y requiere cautela y humildad. La mención de Dios como el "Dios de tu padre" vincula esta experiencia con la historia y promesas hechas a Abraham, Isaac y Jacob, fundamentando la legitimidad y seriedad del llamado a Moisés.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: exodus 3:1-6. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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