Éxodo 24:10
Y vieron al Dios de Israel; bajo sus pies había algo semejante a un pavimento de piedra de zafiro, tan claro como el mismo cielo.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
7 Después tomó el libro del pacto y lo leyó ante el pueblo. Ellos dijeron: «Haremos todo lo que el Señor ha dicho, y obedeceremos».
8 Entonces Moisés tomó la sangre, la roció sobre el pueblo y dijo: «He aquí la sangre del pacto que el Señor ha hecho con ustedes sobre todas estas palabras».
9 Subieron Moisés, Aarón, Nadab, Abiú y setenta ancianos de Israel.
10 Y vieron al Dios de Israel; bajo sus pies había algo semejante a un pavimento de piedra de zafiro, tan claro como el mismo cielo.
11 No extendió su mano sobre los nobles de los hijos de Israel; también vieron a Dios, y comieron y bebieron.
12 El Señor dijo a Moisés: «Sube a mí al monte y permanece allí; te daré tablas de piedra, la ley y los mandamientos que he escrito para que los enseñes».
13 Moisés se levantó con Josué, su servidor, y subió al monte de Dios.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Éxodo 24:10, se describe una visión especial concedida a los representantes del pueblo de Israel durante la confirmación del pacto con Dios. Ellos "vieron al Dios de Israel" no en una imagen concreta, sino a través de una manifestación de su gloria en un resplandor semejante al fuego, percibiendo únicamente un pavimento bajo sus pies que parecía de zafiro, claro como el cielo. Este pavimento simboliza la majestad y pureza divina, reflejando que el propio cielo es el fundamento del trono de Dios.
Contexto literario
El pasaje histórico completo (Éxodo 24:9-11) relata cómo Moisés, Aarón, Nadab, Abiú y setenta ancianos de Israel subieron al monte para tener un encuentro especial con Dios. En este contexto, el pueblo había aceptado el pacto mediante la ceremonia del aspersión de sangre, mostrando su sometimiento y aceptación de la ley de Dios. Los elegidos experimentan una cercanía inesperada con Dios, siendo admitidos a una visión limitada pero real de su gloria y presencia.
Desarrollo del pasaje
El texto enfatiza que aunque los líderes israelitas vieron la gloria divina, no contemplaron una forma humana ni imagen concreta, pues Dios es invisible y trascendente. Lo que percibieron fue una manifestación de su presencia mediante la visión del firmamento bajo sus pies, semejante a un pavimento de zafiros, símbolo de pureza y esplendor celeste. Además, esta gloria no los consumió ni los castigó, a pesar de ser hombres pecadores, sino que fueron fortalecidos para soportarla. También comieron y bebieron estando en la presencia divina, lo que representa comunión, aceptación y gozo en el pacto establecido con Dios.
Nota de lectura
Esta escena destaca la misericordia y favor divino hacia el pueblo, mostrando que la cercanía con Dios puede ser una experiencia tangible de bendición y fortaleza. El pavimento de zafiros se interpreta como una imagen simbólica de la gloria celestial, y su visión reafirma la realidad de la presencia de Dios sin posibilidad de representarlo en una figura. La comunión con Dios incluye no sólo la visión, sino también la participación en un banquete simbólico que confirma el pacto y la alegría de los fieles.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: exodus 24:9-11. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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