Eclesiastés 7:14
En el día del bien, goza del bien; y en el día de la adversidad, reflexiona: Dios hizo tanto uno como otro, para que el hombre no descubra nada de lo que vendrá después de él.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
11 La sabiduría es buena junto con la herencia, y provechosa para quienes viven bajo el sol.
12 Porque la sabiduría es una defensa, y el dinero también es defensa; pero la verdadera excelencia del conocimiento es que la sabiduría da vida a quienes la poseen.
13 Considera la obra de Dios: ¿quién podrá enderezar lo que él ha torcido?
14 En el día del bien, goza del bien; y en el día de la adversidad, reflexiona: Dios hizo tanto uno como otro, para que el hombre no descubra nada de lo que vendrá después de él.
15 Todo esto he visto en mis días de vanidad: hay justo que perece en su justicia, y hay impío que prolonga su vida en su maldad.
16 No seas demasiado justo, ni te hagas demasiado sabio; ¿por qué habrías de destruirte?
17 No seas demasiado impío, ni actúes con necedad; ¿por qué habrías de morir antes de tu tiempo?
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Eclesiastés 7:14 invita a una reflexión profunda sobre la dualidad de la experiencia humana: en tiempos de bienestar, debes disfrutar con gratitud, mientras que en tiempos de adversidad, debes reflexionar y reconocer la soberanía de Dios en ambas situaciones. La enseñanza subraya que ambos estados, el bien y el mal, son obra divina y que el propósito es que el ser humano no pueda predecir ni controlar lo que acontecerá después de su vida, fomentando así la confianza y la humildad frente al futuro incierto.
Contexto literario
Este versículo se encuentra dentro de un pasaje más amplio (Eclesiastés 7:11-22) que desarrolla la sabiduría como remedio para las inquietudes que produce la vanidad y los males del mundo. En este segmento, se exponen los elogios y preceptos de la sabiduría, destacando su utilidad para gestionar la vida y las posesiones, así como para mantenernos seguros y firmes ante las dificultades que enfrentamos, entendiendo que todos los eventos provienen de la voluntad de Dios.
Desarrollo del pasaje
El comentario histórico precisa que la sabiduría es fundamental no solo para aprovechar las bendiciones y las herencias sino también para afrontar las adversidades con temperancia y comprensión. Se enfatiza que en un día de prosperidad es correcto alegrarse y disfrutar de los bienes recibidos, pero sin dejarse llevar por la confianza excesiva o el orgullo. Por otro lado, los días de dificultad deben ser momentos para la consideración espiritual y la preparación interior, aceptando la obra soberana de Dios aunque no comprendamos plenamente sus designios. La alternancia entre bienestar y aflicción está diseñada para mantener al hombre en dependencia constante de Dios y listo para cualquier circunstancia que se presente después de él.
Nota de lectura
El texto no solo aconseja una actitud equilibrada ante las vicisitudes de la vida sino que también enseña que nada de lo que suceda está fuera del conocimiento o control divino. Este reconocimiento debe llevarnos a aceptar con sabiduría y paciencia tanto los buenos como los malos momentos, entendiendo que la vida es un ciclo en el que Dios tiene el control absoluto y nuestra tarea es vivir con confianza y reflexión en cada etapa.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ecclesiastes 7:11-22. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.