Eclesiastés 6:9
Mejor es lo que ven los ojos que el vagar del deseo; también esto es vanidad y aflicción del espíritu.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
6 Aunque viviera mil años dos veces, y no viera el bien, ¿no van todos al mismo lugar?
7 Todo el trabajo del hombre es para su boca, y aun así su apetito no se sacia.
8 ¿Qué tiene el sabio más que el necio? ¿Qué tiene el pobre que sabe conducirse entre los vivos?
9 Mejor es lo que ven los ojos que el vagar del deseo; también esto es vanidad y aflicción del espíritu.
10 Lo que existe ya ha sido nombrado, y se sabe que es hombre; no puede contender con quien es más fuerte que él.
11 Puesto que hay muchas palabras que aumentan la vanidad, ¿qué provecho saca el hombre?
12 ¿Quién sabe qué es bueno para el hombre durante la vida, todos los días de su existencia vana que pasa como sombra? ¿Quién le dirá al hombre lo que sucederá después de él bajo el sol?
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El texto reflexiona sobre la insatisfacción inherente a la acumulación de bienes materiales y al deseo constante de más. Destaca que, a pesar del esfuerzo humano para obtener sustento y placer, el deseo no se llena, y esta búsqueda interminable resulta en frustración y vacío espiritual. Se afirma que es mejor disfrutar y estar contento con lo que se posee al alcance de la vista, que dejarse llevar por deseos insaciables que solo traen aflicción del espíritu.
Contexto literario
Este pensamiento emerge del análisis del pasaje en Eclesiastés 6:7-10, que aborda la naturaleza humana respecto al trabajo, la riqueza, y la insaciabilidad del deseo. El autor examina la falta de satisfacción plena que brinda el mundo material y cómo el hombre, sabio o necio, comparte esta común frustración ante el deseo insatisfecho. La reflexión se inserta en un marco donde se reconoce la soberanía divina y la imposibilidad humana de cambiar el curso de la existencia determinado por Dios.
Desarrollo del pasaje
Se destaca que todo el trabajo humano produce únicamente lo necesario para el sustento, y que no hay riqueza que pueda alimentar el alma o la mente plenamente. Los deseos naturales y pecaminosos son insaciables, comparados con una sed constante que nunca se apaga. Además, no hay diferencia en cuanto al disfrute de los bienes materiales entre sabios y necios, pues ambos pueden tener posesiones similares pero igual insatisfacción. Más valor tiene reconocer y contentarse con lo que se tiene, pues el anhelo siempre pendiente es vano y causa tormento espiritual. Finalmente, se exhorta a aceptar con sabiduría la condición dada por Dios, en lugar de afligirse por la insatisfacción inherente a los deseos humanos.
Nota de lectura
La idea central no propone la renuncia a las posesiones, sino una actitud equilibrada ante ellas, en la que prevalezca el gozo sereno de lo presente sobre la inquietud del deseo insaciable. Se reconoce además la limitación humana frente a la providencia divina, señalando la sabiduría en aceptar lo que Dios ha dispuesto como parte del orden inevitable de la vida.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ecclesiastes 6:7-10. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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