Deuteronomio 32:27
si no fuera porque temí la ira del enemigo, no sea que sus adversarios malinterpreten y digan: “Nuestra mano ha vencido, y no fue el Señor quien hizo todo esto”.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
24 Serán consumidos de hambre, devorados por fiebre ardiente y destrucción amarga; enviaré sobre ellos colmillos de bestias, con veneno de serpientes del polvo.
25 Por fuera, la espada; por dentro, el terror. Destruirán al joven y a la virgen, al niño de pecho y al anciano.
26 Dije: Los dispersaré por los rincones, borraré su memoria de entre los hombres,
27 si no fuera porque temí la ira del enemigo, no sea que sus adversarios malinterpreten y digan: “Nuestra mano ha vencido, y no fue el Señor quien hizo todo esto”.
28 Porque son una nación sin consejo, y no hay entendimiento en ellos.
29 ¡Ojalá fueran sabios, que entendieran esto y consideraran cuál será su destino!
30 ¿Cómo podría uno perseguir a mil, y dos hacer huir a diez mil, si su Roca no los hubiera vendido, y el Señor no los hubiera entregado?
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Este pasaje, parte de Deuteronomio 32:26-38, revela cómo, a pesar de las graves amenazas y juicios contra Israel por su desobediencia y necedad, Dios muestra una sorprendente misericordia que prevalece sobre el juicio. El versículo 27 expresa que, aunque Israel merecía la destrucción total, Dios detiene ese castigo para evitar que sus enemigos interpreten erróneamente la situación y se atribuyan la victoria, olvidando que es el Señor quien sostiene y gobierna todo.
Contexto literario
El contexto histórico es la advertencia de Moisés al pueblo de Israel sobre las consecuencias de su infidelidad a Dios. Aun cuando Israel actúa con insensatez y se aleja de su Dios, la advertencia contiene también indicios de la intención divina de preservar un remanente. Dios reconoce que sus enemigos podrían vanagloriarse y desconfiar de su poder si Israel fuera totalmente destruido, por lo que no permite tal extremo.
Desarrollo del pasaje
El texto señala que Israel, aunque culpable de apartarse de Dios, merece ser borrado y olvidado; no obstante, la ira de sus enemigos es un factor considerado por Dios para no aniquilar completamente al pueblo. No es que Dios tema, sino que actúa con sabiduría y compasión, anticipando el orgullo y la malinterpretación de sus adversarios. Además, se revela que Dios desea la conversión y el bienestar de Israel, poniendo en evidencia que el castigo no es un fin absoluto, sino un llamado a la reflexión y al arrepentimiento. De esta manera, se resalta la soberanía divina y su misericordia inagotable frente al pecado y la adversidad.
Nota de lectura
La expresión 'temí la ira del enemigo' debe entenderse como una figura de lenguaje que indica la actitud reflexiva de Dios respecto a las consecuencias de sus juicios, no como un miedo real a los enemigos. Esta perspectiva humana enfatiza el cuidado divino por la honra de su nombre y el destino de su pueblo, mostrando que Dios no actúa de manera impulsiva, sino con propósito y amor. Este versículo invita a meditar sobre la justicia y misericordia divinas y la importancia de reconocer la acción soberana de Dios en medio de las circunstancias adversas.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 32:26-38. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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