Estudio / Deuteronomio 32 / Versículo 17

Deuteronomio 32:17

Ofrecieron sacrificios a demonios, no a Dios; a dioses que no conocían, nuevos, recién llegados, que sus padres nunca temieron.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

14 mantequilla de vacas y leche de ovejas, con grasa de corderos, carneros de Basán y machos cabríos, con lo mejor del trigo; y bebiste la sangre pura de la uva.

15 Pero Jesurún engordó y dio coces; te hiciste grueso, te cubriste de grasa. Entonces abandonó a Dios, su Hacedor, y menospreció la Roca de su salvación.

16 Lo provocaron a celos con dioses ajenos, con abominaciones lo irritaron.

17 Ofrecieron sacrificios a demonios, no a Dios; a dioses que no conocían, nuevos, recién llegados, que sus padres nunca temieron.

18 Olvidaste a la Roca que te engendró, y también a Dios que te formó.

19 Al verlo, el Señor los despreció, por la provocación de sus hijos e hijas.

20 Y dijo: «Esconderé de ellos mi rostro, y veré cuál será su fin; porque son una generación torcida, hijos sin fe.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

En Deuteronomio 32:17 se destaca la grave apostasia de Israel, reflejada en su abandono de Dios para ofrecer sacrificios a entidades que no son Dios. Estas entidades son consideradas demonios o falsos dioses, sin ningún reconocimiento ni valor verdadero, y además son "nuevos", diferentes a los que sus antepasados habían conocido o temido. Este versículo resalta la incongruencia y necedad de dar culto a estos seres nuevos, ignorados y extraños, mostrando la distancia que el pueblo tomó respecto a su origen divino.

Contexto literario

El pasaje donde se encuentra este versículo (Deuteronomio 32:15-18) describe la decadencia espiritual y moral de Israel una vez que gozó de prosperidad y seguridad excesivas. Esta situación los llevó a perder el respeto y la fidelidad hacia Dios, a quien debían gratitud y lealtad. El pueblo, conocido como Jesurún, pasó de ser justo y conocedor a volverse orgulloso, insolente y rebelde, hasta el punto de rechazar y ofender a Dios mediante la idolatría y la adoración de espíritus malignos.

Desarrollo del pasaje

La proclividad de Israel a la idolatría se evidencia en su rechazo del Dios que los creó para rendir culto a dioses extranjeros, desconocidos y sin poder para beneficiarlos, incluso a demonios que representan maldad. Estas nuevas deidades, aceptadas sin la sabiduría ancestral, reflejan una búsqueda vano de novedad religiosa que desprecia la tradición y la verdad. Tal acción es vista como una forma extrema de olvido y desprecio hacia Jehová, quien es descrito como la Roca que los engendró. El versículo acusa directamente a Israel de haber dejado de lado a su Creador, lo que provoca la justa ira y celos divinos.

Nota de lectura

Este análisis subraya que el pecado de Israel no fue solo la idolatría, sino la elección consciente de dioses falsos, ignorantes e incluso malignos, lo que incrementaba su culpabilidad. Se enfatiza que olvidar y rechazar al Dios auténtico mientras se adoran entidades dañinas es una locura espiritual que conduce a la destrucción. La idolatría aquí no es mero error, sino un acto rebelde que provoca la justa condena de Dios, quien es celoso y soberano en su relación con su pueblo.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 32:15-18. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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Datos: OpenBible.info · Licencia CC BY · Las relaciones son sugerencias de estudio y no reemplazan la lectura en contexto.

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