Deuteronomio 27:18
«Maldito el que haga que el ciego se desvíe del camino». Y todo el pueblo responderá: «Amén».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
15 «Maldito el hombre que haga imagen tallada o fundida, abominación al Señor, obra de manos de artesano, y la coloque en lugar oculto». Y todo el pueblo responderá: «Amén».
16 «Maldito el que desprecie a su padre o a su madre». Y todo el pueblo dirá: «Amén».
17 «Maldito el que cambie el lindero de su prójimo». Y todo el pueblo responderá: «Amén».
18 «Maldito el que haga que el ciego se desvíe del camino». Y todo el pueblo responderá: «Amén».
19 «Maldito el que tuerza el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda». Y todo el pueblo responderá: «Amén».
20 «Maldito el que se acueste con la esposa de su padre, porque descubre el manto de su padre». Y todo el pueblo responderá: «Amén».
21 «Maldito el que se acueste con cualquier bestia». Y todo el pueblo responderá: «Amén».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Deuteronomio 27:18 forma parte de una serie de maldiciones públicas proclamadas como una advertencia solemne para los israelitas. Declara que será maldito quien haga que una persona ciega se desvíe del camino, simbolizando el daño grave y la traición al inducir a otros, especialmente a los vulnerables, hacia el error o el pecado. La respuesta colectiva del pueblo con un 'Amén' confirma su reconocimiento y aceptación tanto de la justicia como de la seriedad de esta maldición.
Contexto literario
Este versículo está inserto dentro un rito establecido en Deuteronomio 27:11-26, en el que el pueblo de Israel se reúnen en dos montes, Gerizim y Ebal, para escuchar públicamente una serie de bendiciones y maldiciones que recuerdan el pacto con Dios. Se organizaron los doce tribus en dos grupos, seis en cada monte, para proclamar con claridad estos mandatos y comprometer a toda la comunidad a cumplir la ley y a reconocer las consecuencias de transgredirla.
Desarrollo del pasaje
El acto público de proclamar maldiciones, incluyendo la de Deuteronomio 27:18, servía para instruir al pueblo sobre las graves consecuencias de ciertos actos y para fomentar una autovigilancia y responsabilidad mutua. Especialmente, la maldición sobre quien desviara a un ciego del camino destaca la condena hacia la manipulación y el engaño que perjudican a los inocentes o indefensos. Esta advertencia también refleja una justicia divina equilibrada: mientras las bendiciones se pronuncian sobre el pueblo en general, las maldiciones se dirigen a quienes actúan injustamente para separar lo justo de lo injusto dentro de la comunidad.
Nota de lectura
La estructura del rito es fundamental para entender el propósito educativo y comunitario de estas declaraciones. La precisión en la ubicación de las tribus y la participación activa del pueblo, diciendo 'Amén', evidencian que estas palabras no eran sólo un listado frío de prohibiciones, sino un compromiso vivo y colectivo con la ley divina. La maldición aquí no es solamente una advertencia legal, sino también moral y espiritual, dirigida tanto a la acción como a la intención de cada individuo, siendo un llamado a la integridad y al cuidado hacia los demás.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 27:11-26. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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