Estudio / Daniel 4 / Versículo 30

Daniel 4:30

el rey habló y dijo: «¿No es esta la gran Babilonia que yo he edificado para casa real, con la fuerza de mi poder y para la gloria de mi majestad?»

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

27 Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: rompe con tus pecados practicando la justicia, y con tus iniquidades mostrando misericordia a los pobres; tal vez así se prolongue tu tranquilidad.

28 Todo esto vino sobre el rey Nabucodonosor.

29 Al cabo de doce meses, paseando por el palacio real de Babilonia,

30 el rey habló y dijo: «¿No es esta la gran Babilonia que yo he edificado para casa real, con la fuerza de mi poder y para la gloria de mi majestad?»

31 Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando cayó una voz del cielo: «A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino te es quitado.

32 Y te echarán de entre los hombres, y tu morada será con las bestias del campo; te harán comer hierba como los bueyes, y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo gobierna el reino de los hombres y lo da a quien Él quiere.»

33 En esa misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor: fue apartado de entre los hombres, comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se humedecía con el rocío del cielo, hasta que su cabello creció como plumas de águila y sus uñas como garras de aves.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Daniel 4:30 refleja el momento en que el rey Nabucodonosor, en plena arrogancia, se gloría delante de su gran ciudad Babilonia, atribuyéndose a sí mismo la construcción y el esplendor de la metrópoli. Este acto manifiesta su orgullo desmedido y su autosuficiencia, ignorando la soberanía divina sobre su poder y reino.

Contexto literario

El comentario histórico abarca Daniel 4:28-33, período en que se cumple el sueño profético que Daniel interpretó para Nabucodonosor. Tras un año de aparente tranquilidad concedido por Dios para que el rey se arrepintiera, Nabucodonosor continúa en su soberbia, exhibiendo la grandeza de Babilonia como fruto únicamente de su poder y majestad. Esta actitud precede su humillación y pérdida temporal de su razón y reino.

Desarrollo del pasaje

El rey exhibe un orgullo extremo al contemplar Babilonia y declarar: “¿No es esta la gran Babilonia que yo he edificado… para la gloria de mi majestad?”, desconociendo que Dios es quien concede la prosperidad y poder. A pesar de la paciencia divina y la oportunidad para el arrepentimiento, Nabucodonosor se engrandece, atribuyéndose la gloria que solo corresponde a Dios. Esta altivez provoca que Dios lo castigue, retirándole su reino y su juicio racional, dejándolo como un animal fuera de la sociedad humana, ilustrando la consecuencia directa de la soberbia y del olvido de la dependencia ante Dios.

Nota de lectura

Este pasaje resalta la paciencia de Dios con los pecadores, ofreciendo tiempo para el arrepentimiento, pero también advierte sobre el peligro del orgullo humano, especialmente en quienes poseen gran poder o riqueza. La humillación del rey es un llamado a valorar la razón y la humildad, reconociendo que toda gloria verdadera proviene de Dios, y que la soberbia conlleva inevitable caída y humillación.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: daniel 4:28-33. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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Referencias cruzadas

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