Hechos 18:24
Entonces llegó a Éfeso cierto judío llamado Apolos, natural de Alejandría, hombre elocuente y poderoso en las Escrituras.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
21 Se despidió de ellos diciendo: «Es necesario que celebre la fiesta que viene en Jerusalén; pero volveré a ustedes, si Dios quiere». Y zarpó de Éfeso.
22 Al llegar a Cesarea, subió y saludó a la iglesia, y luego descendió a Antioquía.
23 Después de pasar allí algún tiempo, salió y recorrió por orden la región de Galacia y Frigia, fortaleciendo a todos los discípulos.
24 Entonces llegó a Éfeso cierto judío llamado Apolos, natural de Alejandría, hombre elocuente y poderoso en las Escrituras.
25 Este había sido instruido en el camino del Señor; y, siendo fervoroso de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las cosas del Señor, aunque sólo conocía el bautismo de Juan.
26 Y comenzó a hablar con valentía en la sinagoga; pero cuando lo oyeron Aquila y Priscila, lo tomaron aparte y le explicaron con mayor precisión el camino de Dios.
27 Como él quería pasar a Acaya, los hermanos escribieron a los discípulos exhortándolos a que lo recibieran; y cuando llegó, ayudó mucho a los que por la gracia habían creído.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Apolos, un judío de Alejandría, destacado por su elocuencia y profundidad en las Escrituras, llegó a Éfeso con un conocimiento sólido del judaísmo y algunas nociones del evangelio, aunque limitado al bautismo de Juan. Fue un orador intenso, ferviente en Espíritu, capaz de utilizar las Escrituras de forma persuasiva y clara en la sinagoga, demostrando tanto conocimiento como pasión por la verdad divina. Sin embargo, su comprensión sobre el mensaje cristiano era incompleta, algo que Aquila y Priscila corrigieron mediante instrucción personal y cuidadosa, profundizando su entendimiento del camino de la salvación por medio de Jesús. Posteriormente, Apolos se trasladó a Corinto, donde consolidó y edificó a los creyentes, contradiciendo y refutando eficazmente a sus adversarios, fortaleciendo así la iglesia local con palabras convincentes acompañadas de poder espiritual.
Contexto literario
Este versículo introduce a Apolos en el relato de los Hechos, en un momento en que Pablo se encuentra en sus viajes misioneros. La narración se centra en la llegada de Apolos a Éfeso, una ciudad estratégica y centro cultural importante, donde se desempeña como maestro y predicador en la sinagoga judía. Este detalle histórico es clave para entender su papel posterior en la expansión del cristianismo y su relación con las comunidades de creyentes en distintas ciudades, especialmente en Corinto, donde continuó la obra iniciada por Pablo.
Desarrollo del pasaje
Apolos destaca por ser un judío elocuente y experto en las Escrituras, educado desde su juventud en el conocimiento del Antiguo Testamento. Su elocuencia no se limitaba al dominio del lenguaje, sino a su capacidad para interpretar y aplicar correctamente las Escrituras, distinguiéndose de aquellos que solo conocían la letra sin entender su sentido. A pesar de su fervor y habilidad, Apolos tenía conocimiento incompleto del evangelio, ya que solo estaba familiarizado con el bautismo de Juan y carecía de la experiencia del bautismo en el Espíritu Santo recibida por los discípulos. Su entendimiento fue perfeccionado por Aquila y Priscila, quienes, reconociendo sus dones, lo instruyeron personalmente en el mensaje completo de Cristo. Más adelante, Apolos se trasladó a Corinto, donde su enseñanza vigorosa y convincente fortaleció a los creyentes y desacreditó a quienes se oponían a la fe cristiana, demostrando su eficacia en el ministerio tanto en la enseñanza como en la defensa del evangelio.
Nota de lectura
La figura de Apolos ejemplifica la importancia de combinar conocimiento profundo, fervor espiritual y humildad para la enseñanza efectiva. Su disposición para ser corregido y enseñar, incluso por aquellos considerados más humildes, como Aquila y Priscila, muestra un modelo valioso para el crecimiento ministerial. Además, su traslado a Corinto resalta la colaboración entre distintas iglesias y líderes para fortalecer el cuerpo de creyentes, utilizando las fortalezas individuales para edificación mutua y la extensión del mensaje cristiano.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: acts 18:24-28. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.