Jueces 4:1
Y los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del Señor, después de la muerte de Ehud.
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Leer este capítulo →Y los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del Señor, después de la muerte de Ehud.
Ver ficha y comentario →Entonces el Señor los entregó en manos de Jabín, rey de Canaán, que reinaba en Hazor; y el capitán de su ejército era Sísara, que habitaba en Haróset de los Gentiles.
Ver ficha y comentario →Los hijos de Israel clamaron al Señor, porque Jabín tenía novecientos carros de hierro, y durante veinte años oprimió con dureza a los hijos de Israel.
Ver ficha y comentario →En aquel tiempo, Débora, profetisa y esposa de Lapidot, juzgaba a Israel.
Ver ficha y comentario →Ella vivía bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Betel, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel acudían a ella para ser juzgados.
Ver ficha y comentario →Entonces mandó llamar a Barac, hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo: «¿No ha mandado el Señor, Dios de Israel, diciendo: Ve, reúne tropas en el monte Tabor, y toma contigo diez mil hombres de los hijos de Neftalí y de los hijos de Zabulón?»
Ver ficha y comentario →«Y yo atraeré hacia ti, al arroyo de Quisón, a Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su multitud, y lo entregaré en tus manos.»
Ver ficha y comentario →Barac le respondió: «Si tú vas conmigo, yo iré; pero si no vas conmigo, no iré.»
Ver ficha y comentario →Y ella respondió: «Iré contigo sin falta; pero la gloria del camino que tomas no será tuya, porque el Señor entregará a Sísara en manos de una mujer.» Entonces Débora se levantó y acompañó a Barac a Cedes.
Ver ficha y comentario →Barac convocó a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y subió con diez mil hombres tras él; Débora también subió con él.
Ver ficha y comentario →Héber el ceneo, descendiente de Hobab, suegro de Moisés, se había separado de los ceneos y había plantado su tienda junto a la encina de Zaanaim, cerca de Cedes.
Ver ficha y comentario →Avisaron a Sísara que Barac, hijo de Abinoam, había subido al monte Tabor.
Ver ficha y comentario →Entonces Sísara reunió todos sus carros, novecientos carros de hierro, y a todo el pueblo que estaba con él, desde Haróset de los Gentiles hasta el arroyo de Quisón.
Ver ficha y comentario →Y Débora dijo a Barac: «Levántate, porque este es el día en que el Señor ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido el Señor delante de ti?» Barac descendió del monte Tabor, y diez mil hombres lo siguieron.
Ver ficha y comentario →El Señor desbarató a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército a filo de espada delante de Barac; Sísara bajó de su carro y huyó a pie.
Ver ficha y comentario →Barac persiguió a los carros y al ejército hasta Haróset de los Gentiles; todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada, sin que quedara ni uno.
Ver ficha y comentario →Pero Sísara huyó a pie y llegó a la tienda de Jael, esposa de Héber el ceneo, porque había paz entre Jabín, rey de Hazor, y la casa de Héber el ceneo.
Ver ficha y comentario →Entonces Jael salió a su encuentro y le dijo: «Entra, señor mío, entra en mi tienda; no temas.» Él entró, y ella lo cubrió con una manta.
Ver ficha y comentario →Él le pidió: «Te ruego que me des un poco de agua para beber, porque tengo sed.» Ella abrió un odre de leche, le dio de beber y lo volvió a cubrir.
Ver ficha y comentario →Luego él le dijo: «Ponte a la puerta de la tienda, y si alguien viene y te pregunta: “¿Hay aquí algún hombre?”, responderás: “No”.»
Ver ficha y comentario →Entonces Jael, esposa de Héber, tomó una estaca de la tienda y un mazo en la mano, se acercó sigilosamente y le clavó la estaca en la sien, hasta que penetró en la tierra; pues él estaba profundamente dormido y agotado. Así murió.
Ver ficha y comentario →Mientras Barac perseguía a Sísara, Jael salió a su encuentro y le dijo: «Ven, y te mostraré al hombre que buscas.» Él entró con ella, y allí estaba Sísara, muerto, con la estaca en la sien.
Ver ficha y comentario →Así Dios humilló aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel.
Ver ficha y comentario →Y la mano de los hijos de Israel se fortaleció cada vez más contra Jabín, rey de Canaán, hasta que lo destruyeron por completo.
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