Job 41:1
¿Puedes sacar al leviatán con un anzuelo, o sujetar su lengua con una cuerda que le eches?
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Leer este capítulo →¿Puedes sacar al leviatán con un anzuelo, o sujetar su lengua con una cuerda que le eches?
Ver ficha y comentario →¿Puedes poner un garfio en su nariz, o atravesar su quijada con un gancho?
Ver ficha y comentario →¿Te suplicará con insistencia, o te hablará con palabras suaves?
Ver ficha y comentario →¿Harás un pacto con él, para que te sirva para siempre?
Ver ficha y comentario →¿Jugarás con él como con un pájaro, o lo atarás para tus doncellas?
Ver ficha y comentario →¿Podrán sus compañeros negociar con él, o repartirlo entre los mercaderes?
Ver ficha y comentario →¿Podrás llenar su piel de arpones, o su cabeza de lanzas de pescador?
Ver ficha y comentario →Pon tu mano sobre él; recuerda la batalla y no lo intentes más.
Ver ficha y comentario →He aquí, toda esperanza acerca de él es vana; aun al verlo, uno queda abatido.
Ver ficha y comentario →Nadie es tan audaz que se atreva a despertarlo; ¿quién podrá entonces mantenerse firme delante de mí?
Ver ficha y comentario →¿Quién me ha dado algo primero para que yo le pague? Todo lo que hay bajo el cielo me pertenece.
Ver ficha y comentario →No callaré acerca de sus miembros, ni de su gran fuerza, ni de la gracia de su estructura.
Ver ficha y comentario →¿Quién puede descubrir la superficie de su armadura, o acercarse a él con un freno doble?
Ver ficha y comentario →¿Quién puede abrir las puertas de su rostro? Alrededor de sus dientes hay terror.
Ver ficha y comentario →Las hileras de sus escamas son su orgullo, cerradas como con un sello firme.
Ver ficha y comentario →Una está tan cerca de otra, que ni el aire se cuela entre ellas.
Ver ficha y comentario →Están unidas entre sí, se adhieren firmemente y no pueden separarse.
Ver ficha y comentario →Con sus estornudos brilla la luz, y sus ojos son como los párpados del alba.
Ver ficha y comentario →De su boca salen antorchas encendidas, y de ella saltan chispas de fuego.
Ver ficha y comentario →De sus narices emana humo, como el vapor de una olla que hierve o de un caldero.
Ver ficha y comentario →Su aliento enciende carbones, y de su boca brota una llama.
Ver ficha y comentario →En su cuello reside la fuerza, y ante él el desaliento se convierte en júbilo.
Ver ficha y comentario →Las partes blandas de su carne están firmemente unidas; no se mueven en él.
Ver ficha y comentario →Su corazón es duro como una piedra, sí, duro como la piedra inferior del molino.
Ver ficha y comentario →Cuando se levanta, los poderosos temen; a causa de su caída quedan consternados.
Ver ficha y comentario →La espada que lo alcanza no puede prevalecer, ni la lanza, ni el dardo, ni la coraza.
Ver ficha y comentario →El hierro para él es como paja, y el bronce como madera podrida.
Ver ficha y comentario →La flecha no lo hace huir; las piedras de honda se le vuelven paja.
Ver ficha y comentario →Las mazas le parecen paja, y se burla del temblor de la lanza.
Ver ficha y comentario →Por debajo tiene afiladas conchas; extiende puntas filosas sobre el lodo.
Ver ficha y comentario →Hace hervir el abismo como una olla; convierte el mar en un recipiente de ungüento.
Ver ficha y comentario →Deja tras de sí una estela resplandeciente; uno pensaría que el abismo tiene canas.
Ver ficha y comentario →Sobre la tierra no hay criatura semejante a él, hecha sin temor.
Ver ficha y comentario →Mira con desprecio a todo lo que es alto; es rey sobre todos los hijos del orgullo.
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