Jeremías 25:23
a Dedán, a Tema, a Buz y a todos los que se rapan las sienes;
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
20 y a toda la mezcla de pueblos, a todos los reyes de la tierra de Uz, a todos los reyes de la tierra de los filisteos, a Ascalón, Gaza, Ecrón y al remanente de Asdod;
21 a Edom, a Moab y a los hijos de Amón;
22 a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidón y a los reyes de las islas que están más allá del mar;
23 a Dedán, a Tema, a Buz y a todos los que se rapan las sienes;
24 a todos los reyes de Arabia y a todos los reyes de los pueblos mezclados que habitan en el desierto;
25 a todos los reyes de Zimri, a todos los reyes de Elam y a todos los reyes de Media;
26 a todos los reyes del norte, cercanos y lejanos, unos con otros, y a todos los reinos del mundo que están sobre la faz de la tierra; y el rey de Sesac beberá después de ellos.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Jeremías 25:23 forma parte de una profecía donde se anuncia un juicio divino inminente sobre diversas naciones vecinas a Israel, presentado mediante la imagen simbólica de una copa que todos deben beber. Esta copa representa la destrucción y devastación que vendrá a través de una espada, la cual es el instrumento de Dios, personificada en Nebuzaradán y utilizada para castigar los pecados de estas naciones.
Contexto literario
El pasaje en Jeremías 25:15-29 describe cómo Dios, a través del profeta Jeremías, anuncia que todas las naciones conocidas por Israel serán alcanzadas por su justicia. La espada que traerá la destrucción viene de la mano de Dios y se ejecuta mediante los poderes humanos como Nebucodonosor. La lista de pueblos a los que se refiere el versículo incluye a Dedán, Tema, Buz y otros, que están ubicados en las fronteras del desierto y Arabia, evidenciando el alcance amplio e internacional del castigo divino.
Desarrollo del pasaje
La imagen del 'tomar la copa' denota la impotencia de las naciones ante el juicio divino; todas beberán del mismo castigo sin excepción, sufriendo consecuencias desastrosas comparables a un estado de embriaguez violenta: conmociones, locura y caída definitiva. Esto evidencia el carácter ineludible y universal del juicio, al mismo tiempo que destaca la severidad de la intervención divina mediante instrumentos humanos como Nebucodonosor, ejecutor de la voluntad divina. Aunque las naciones se resistan y no crean en la profecía, están obligadas a aceptar las consecuencias, pues es un tiempo de visita y ajuste de cuentas, iniciando incluso en Jerusalén misma. Esta profecía subraya que ningún poder humano es invencible y que la soberbia y el abuso de poder serán sancionados por Dios, quien juzga con justicia a todas las naciones.
Nota de lectura
La analogía de beber la copa como símbolo del juicio ilustra la inevitabilidad y universalidad del castigo divino por los pecados colectivos de las naciones. Además, resalta que quienes son instrumentos en manos de Dios (como Nebucodonosor) cumplen un papel temporal sujeto a la voluntad divina y que los imperios poderosos no están exentos de recibir el mismo juicio que infligen a otros.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 25:15-29. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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