Jeremías 1:7
Pero el Señor me dijo: «No digas: “Soy un muchacho”; porque irás a todos a quienes te envíe y dirás todo lo que te mande».
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
4 Entonces la palabra del Señor vino a mí, diciendo:
5 «Antes de formarte en el vientre te conocí; antes que salieras del seno te santifiqué y te di por profeta a las naciones».
6 Entonces respondí: «¡Ah, Señor Dios! Mira, no sé hablar, porque soy un muchacho».
7 Pero el Señor me dijo: «No digas: “Soy un muchacho”; porque irás a todos a quienes te envíe y dirás todo lo que te mande».
8 «No temas ante ellos, porque yo estoy contigo para librarte», dice el Señor.
9 Entonces el Señor extendió su mano y tocó mi boca, y me dijo: «Mira, he puesto mis palabras en tu boca».
10 «Mira, hoy te he puesto sobre naciones y reinos, para arrancar y derribar, para destruir y demoler, para edificar y plantar».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Jeremías 1:7, Dios responde a la objeción del profeta respecto a su juventud, diciéndole que no debe mencionar que es un "muchacho" para excusarse. A pesar de su aparente falta de experiencia y edad, Dios le asegura que irá a todos aquellos a quienes lo envíe y hablará todo lo que Él le mande. Este versículo destaca la soberanía divina sobre la vocación y la capacidad que Dios concede a sus siervos para cumplir su misión, independientemente de sus limitaciones personales.
Contexto literario
Este versículo forma parte del llamado de Jeremías al ministerio profético (Jeremías 1:4-10). En este pasaje, Dios designa a Jeremías como profeta incluso antes de su nacimiento y le encomienda un trabajo difícil: ser portavoz no sólo para Judá, sino también para las naciones vecinas. Jeremías inicialmente se muestra reacio, alegando su juventud y falta de habilidades para hablar ante grandes multitudes, pero Dios lo reconforta y fortalece para la tarea.
Desarrollo del pasaje
El texto subraya que, aunque Jeremías se siente insuficiente y temeroso por ser joven, Dios le ordena que no use esa excusa para rechazar su llamado. Más bien, debe confiar en el mandato divino y en la presencia de Dios, que le garantizará el poder para comunicar el mensaje. Es relevante que Dios le dice que irá donde lo envíe y hablará lo que Él mande, asegurándole autoridad y respaldo sobrenatural para enfrentar la oposición y dificultad inherentes a su misión. La afirmación "No digas: 'Soy un muchacho'" insta a Jeremías a superar sus inseguridades y actuar conforme al propósito divino, evidenciando que la preparación y la capacidad vienen de Dios y no de la experiencia humana.
Nota de lectura
Esta exhortación divina revela cómo Dios selecciona y capacita a sus siervos, haciendo posible que personas aparentemente inadecuadas cumplan grandes responsabilidades. Además, señala que la vocación profética no depende de cualidades humanas sino del llamado y la asistencia divina. El versículo también subraya que la humildad y el reconocimiento de la propia insuficiencia no deben impedir el cumplimiento del mandato de Dios cuando Él llama a alguien a su servicio.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: jeremiah 1:4-10. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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