Isaías 57:21
No hay paz —dice mi Dios— para los impíos.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
18 He visto sus caminos, y lo sanaré; lo guiaré y devolveré consuelo a él y a sus enlutados.
19 Creo fruto de labios: «Paz, paz al que está lejos y al que está cerca» —dice el Señor—; y yo lo sanaré.
20 Pero los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo.
21 No hay paz —dice mi Dios— para los impíos.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El pasaje de Isaías 57:17-21 presenta un cuadro de la relación entre Dios y su pueblo, simbolizado como una única persona dividida en dos grupos: los justos y los impíos. En este contexto, el versículo 21 expresa una sentencia definitiva: "No hay paz —dice mi Dios— para los impíos." Esto refleja una realidad espiritual y moral donde la oposición a Dios y la persistencia en el pecado resultan en ausencia de paz verdadera. La paz ofrecida por Dios es un don que implica sanidad y reconciliación, pero solo para aquellos que se apartan del mal y buscan su guía. Los impíos, por otro lado, permanecen inquietos como el mar tempestuoso, dominados por sus pasiones y conconsciencias inquietas que nunca encuentran descanso, incluso en el sufrimiento o la muerte.
Contexto literario
El contexto histórico se sitúa en el tiempo posterior al exilio babilónico, cuando el pueblo de Israel enfrentaba un proceso de restauración pero también de profunda división espiritual. Mientras algunos mostraban arrepentimiento y búsqueda de Dios, otros persistían en su obstinación y pecados, especialmente la codicia y la idolatría espiritual. Dios, en su justicia, había reprochado y castigado a Israel por sus faltas, mostrando su enojo y escondiéndose de ellos en cierto modo. Sin embargo, su misericordia se manifestó al prometer sanidad y guía para los que se arrepentían, mientras que los que permanecían en la rebeldía enfrentaban la falta de paz.
Desarrollo del pasaje
El desarrollo del comentario hace hincapié en la doble realidad del pueblo representado en Isaías 57:17-21. Por un lado, los que se arrepienten reciben de Dios una promesa de sanidad y nueva vida, manifestada en paz interior y externa, resultado de la reconciliación con Él. Esta paz es obra divina, creada y proclamada por sus labios, y se convierte en motivo de alabanza. En contraste, los impíos se comparan con un mar agitado sin descanso, símbolo de sus pasiones descontroladas y sus conciencias cargadas de culpa. Estas personas no sólo carecen de paz con Dios, sino que también experimentan una inquietud permanente en su mente y vida, sin gozar de satisfacción o descanso. Este estado es consecuencia inevitable de su persistencia en el pecado y su resistencia a la gracia de Dios.
Nota de lectura
Este texto subraya la estrecha relación entre la conducta moral y la experiencia de la paz verdadera. La codicia y la obstinación en el mal no solo provocaron el castigo divino en el pasado, sino que evidencian una condición permanente: la imposibilidad de alcanzar paz sin apartarse del pecado. Por ello, la exhortación implícita es a buscar la sanidad y la guía de Dios para experimentar la paz auténtica que sólo Él puede dar.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: isaiah 57:17-21. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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