Estudio / Isaías 10 / Versículo 32

Isaías 10:32

Aún ese día se detendrá en Nob; agitará su mano contra el monte de la hija de Sion, la colina de Jerusalén.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

29 Han cruzado el paso; han acampado en Geba. Ramá tiembla, Guibeá de Saúl ha huido.

30 Alza tu voz, hija de Galim; haz que se oiga hasta Laís, pobre Anatot.

31 Madmena se ha dispersado; los habitantes de Gebim huyen.

32 Aún ese día se detendrá en Nob; agitará su mano contra el monte de la hija de Sion, la colina de Jerusalén.

33 Mira, el Señor, el Señor de los ejércitos, cortará las ramas con terror; derribará a los de gran estatura y humillará a los altivos.

34 Cortará con hierro la espesura del bosque, y el Líbano caerá por un poderoso.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

En Isaías 10:32, se describe cómo el ejército del invasor se detiene en Nob y amenaza con agresividad al monte de la hija de Sion, es decir, Jerusalén. Esta imagen refleja la audacia del enemigo y su intención de atacar la ciudad santa, pero también anticipa que esta amenaza no logrará consumarse en daño, pues queda limitada a meras amenazas sin acción efectiva.

Contexto literario

Este versículo forma parte de un pasaje más amplio (Isaías 10:24-34) que relata la invasión del asirio Sennacherib contra Judá y Jerusalén. El profeta diferencia entre los hipócritas, objeto de la ira divina, y los fieles, destinatarios del amor de Dios. Mientras el juicio es un correctivo para los primeros, la liberación está destinada a los sinceros. En este marco, se exhorta al pueblo a no temer ni desesperar ante el avance temible del enemigo, pues Dios tiene el control absoluto y la ira de Dios es momentánea.

Desarrollo del pasaje

La descripción del avance del invasor muestra su rapidez y dominio aparente, logrando tomar lugares clave sin resistencia. Los habitantes de Judá, debilitados en su fe, huyen presas del miedo, incapaces de defender la ciudad. Sin embargo, aunque el ejército llega hasta Nob y amenaza Jerusalén agitando su mano desde allí, no logrará franquear sus defensas ni causar daño real. Esta actitud temerosa del invasor se contrapone con la confianza que el pueblo fiel debe mantener, puesto que Dios defenderá su ciudad. La amenaza del enemigo es tan solo gestual —un levantamiento de mano— pero sin poder efectivo, pues Dios mismo intervendrá para humillar y derrotar al orgulloso enemigo, dejando claro que el peligro no debe provocar temor en los fieles.

Nota de lectura

La localidad de Nob, cercana a Jerusalén, es el punto hasta donde llega el ejército asirio. Su actuar agresivo, representado por el gesto de agitar la mano, simboliza la amenaza que, a pesar de su aparente inminencia, no culminará en destrucción debido a la protección divina. El pasaje nos invita a distinguir entre las amenazas reales y las meramente intimidatorias, y a confiar en que el poder de Dios sobrepasa cualquier adversidad temporal.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: isaiah 10:24-34. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

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Datos: OpenBible.info · Licencia CC BY · Las relaciones son sugerencias de estudio y no reemplazan la lectura en contexto.

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