Hebreos 1:3
el cual, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su ser, y quien sostiene todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo realizado por sí mismo la purificación de nuestros pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas;
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
1 Dios, que en tiempos antiguos y de muchas maneras habló a los padres por medio de los profetas,
2 en estos últimos días nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien también hizo los mundos;
3 el cual, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su ser, y quien sostiene todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo realizado por sí mismo la purificación de nuestros pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas;
4 hecho tan superior a los ángeles, cuanto ha heredado un nombre más excelente que ellos.
5 Porque, ¿a cuál de los ángeles dijo jamás: «Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy»? Y otra vez: «Yo seré para él Padre, y él será para mí Hijo»?
6 Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Hebreos 1:3 describe de forma magistral la superioridad de la revelación del Nuevo Testamento sobre la del Antiguo, resaltando la persona y obra de Jesucristo como la máxima expresión de la comunicación divina. Jesús es presentado como el resplandor de la gloria de Dios y la imagen exacta de su ser, posición única que refleja su naturaleza divina compartida con el Padre. Esta descripción enfatiza que, a diferencia de los profetas que transmitían parcialmente la voluntad de Dios bajo la ley, en el Nuevo Testamento Dios se ha revelado plenamente a través de su Hijo. Además, el versículo destaca la autoridad y poder de Cristo, quien sostiene todas las cosas por su palabra, evidenciando su participación activa en la creación y mantenimiento del universo. La purificación de los pecados realizada por Él mismo es la culminación de su obra redentora, distinta y superior a las antiguas formas de comunicación divina. Finalmente, su exaltación a la derecha de la Majestad en las alturas señala su posición de honor y autoridad suprema, lo que confirma la completa y definitiva revelación de Dios en Cristo y establece la trascendencia del evangelio respecto a la ley.
Contexto literario
El pasaje forma parte de la introducción a la carta a los Hebreos (Hebreos 1:1-3), donde se contrasta la comunicación divina en la antigüedad, a través de profetas diversos con métodos variados y graduales, frente a la revelación definitiva y perfecta que Dios ha hecho en estos últimos tiempos mediante su Hijo. En el Antiguo Testamento, Dios habló en diferentes tiempos y maneras, desde patriarcas hasta profetas, de forma progresiva y fragmentada. Sin embargo, en la era del evangelio, se ha dado a conocer plenamente su voluntad, no por medio de hombres sino por la manifestación directa de Cristo, quien encarna y comunica completamente la esencia divina.
Desarrollo del pasaje
El apostol explica que bajo la ley, Dios transmitía su voluntad a través de profetas, quienes recibían diversas formas de comunicación, como visiones, sueños y voces, señalando una revelación parcial y progresiva. En cambio, bajo la nueva dispensación del evangelio, Dios se ha expresado mediante su Hijo, portador de gloría plena y autoridad suprema. Jesús no solo revela la esencia de Dios al ser la imagen exacta de su persona, sino que mantiene la creación con su palabra poderosa, evidenciando su divinidad y soberanía. Su obra redentora, al purgar los pecados con su sacrificio, es una acción única y suficiente que culmina el plan divino. Tras cumplir esta misión, fue exaltado a la posición de honor junto al Padre, demostrando que la nueva revelación es definitiva y completa, superando en excelencia y autoridad a la entrega previa de la ley mediante los profetas.
Nota de lectura
Este versículo presenta un contraste fundamental entre las dos dispensaciones divinas: la antigua, caracterizada por revelaciones parciales y múltiples, y la nueva, marcada por la plena manifestación en Cristo. Resalta la naturaleza divina del Hijo, su obra redentora eficaz y su exaltación, fundamentando la autoridad del evangelio como la revelación final y suprema de Dios.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: hebrews 1:1-3. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
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