Génesis 8:22
Mientras la tierra permanezca, no cesarán la siembra y la cosecha, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche.»
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
19 Salieron del arca todos los animales, todo lo que se arrastra, todas las aves y todo ser viviente que se mueve sobre la tierra, según sus especies.
20 Noé edificó un altar al Señor, tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocaustos sobre el altar.
21 Y el Señor percibió el grato aroma, y el Señor dijo en su corazón: «No volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud; ni volveré a destruir a todo ser viviente como he hecho.
22 Mientras la tierra permanezca, no cesarán la siembra y la cosecha, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche.»
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
Génesis 8:22 expresa la promesa de Dios de mantener la regularidad de los procesos naturales esenciales para la vida en la tierra, asegurando que mientras la tierra exista, las estaciones alternarán, junto con el día y la noche. Esto implica la continuidad del orden natural, garantía de provisión y estabilidad para la humanidad y la creación.
Contexto literario
Este versículo forma parte de un pasaje que abarca Génesis 8:20-22, donde tras el diluvio, Noé muestra su gratitud a Dios edificando un altar y ofreciendo sacrificios, acto que es aceptado por Dios. En respuesta, el Señor hace un pacto de nunca más destruir la tierra mediante un diluvio, y anuncia el mantenimiento del ciclo natural de la creación.
Desarrollo del pasaje
Noé inaugura la restauración del mundo con un acto de culto, demostrando que Dios debe ser colocado en primer lugar al comenzar la vida postdiluviana. Su sacrificio, aunque pequeño, representa un reconocimiento humilde de la soberanía divina y es aceptado por Dios como un olor grato. En consecuencia, Dios establece dos promesas: primero, que no volverá a maldecir la tierra ni destruir toda la vida mediante agua, mostrando misericordia pese a la naturaleza humana inherentemente pecaminosa. Segundo, que el orden natural —verano, invierno, día, noche— no se alterará mientras la tierra permanezca. Así, a pesar de la condición humana corrupta, Dios mantiene el equilibrio de la creación, garantizando ciclos que sustentan la vida y reflejan la fidelidad divina a sus compromisos. Este equilibrio incesante del tiempo y las estaciones asegura la estabilidad física del mundo y, a su vez, apunta a la inquebrantable constancia de la promesa de Dios hacia su pueblo.
Nota de lectura
Aunque el ciclo natural garantizará la continuidad de las estaciones y tiempos, se aclara que la tierra no permanecerá para siempre, pues el orden creado será transformado en un futuro con la llegada de nuevos cielos y una nueva tierra. La promesa refleja tanto la paciencia divina frente a la humanidad pecadora como la confiabilidad de la providencia de Dios en el mantenimiento de la creación hasta ese momento.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: genesis 8:20-22. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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