Génesis 24:11
Hizo que los camellos se arrodillaran fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, al atardecer, la hora en que las mujeres salen a sacar agua.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
8 Pero si la mujer no quiere seguirte, quedarás libre de este juramento mío; solo no lleves allá a mi hijo».
9 Entonces el siervo puso su mano bajo el muslo de Abraham, su señor, y le juró sobre este asunto.
10 El siervo tomó diez camellos de los camellos de su señor, y partió, llevando consigo toda clase de bienes de su señor; se levantó y fue a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.
11 Hizo que los camellos se arrodillaran fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, al atardecer, la hora en que las mujeres salen a sacar agua.
12 Y dijo: «Oh Señor, Dios de mi señor Abraham, te ruego que hoy me concedas éxito y muestres tu bondad a mi señor Abraham.
13 Aquí estoy junto al pozo de agua, y las hijas de los hombres de la ciudad salen a sacar agua.
14 Sea, pues, que la joven a quien yo diga: “Por favor, baja tu cántaro para que yo beba”, y ella responda: “Bebe, y también daré de beber a tus camellos”, sea ella la que has designado para tu siervo Isaac; y por esto sabré que has mostrado bondad a mi señor».
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Génesis 24:11, el siervo de Abraham llegó al pozo de agua fuera de la ciudad al atardecer, el momento en que las mujeres solían salir a sacar agua. Este detalle es importante porque refleja una escena cotidiana y significativa para el desarrollo de la narración: el siervo buscaba cumplir fielmente el encargo de encontrar esposa para Isaac, su amo. El relato destaca la diligencia y devoción del siervo, que actúa con rapidez y respeto, mostrando una fe activa y consciente en la dirección divina para cumplir su misión.
Contexto literario
El versículo forma parte de un pasaje más amplio (Génesis 24:10-28) que narra la misión del siervo de Abraham encargado de hallar una esposa para Isaac. Este recorrido es estratégico y espiritual, pues representa el cuidado de Abraham en preservar la descendencia y el pacto con Dios. La escena sucede al atardecer, momento en que las mujeres recurren al pozo para abastecerse de agua, haciendo del lugar un punto de encuentro natural y adecuado para que el siervo realice su tarea con más posibilidades de éxito. El episodio se enmarca en una reflexión sobre el servicio fiel y la providencia divina que guía a quienes confían en Dios.
Desarrollo del pasaje
El siervo actúa bajo la inspiración de un compromiso absoluto con su maestro y con Dios. Llega al pozo después de un viaje largo, se detiene junto a los camellos arrodillados y espera con paciencia y oración para que se manifieste la voluntad divina. La elección del lugar y la hora no son casuales; representan un acto de sabiduría y previsión para encontrar a una mujer virtuosa que cumpla con los valores deseados. La espera en el pozo simboliza la apertura a la providencia, y el momento del atardecer es una instancia de calma y oportunidad. A partir de esta escena, el texto continúa mostrando cómo la oración sincera y la atención a las pequeñas circunstancias revelan el intervencionismo divino en la vida cotidiana.
Nota de lectura
Este versículo y su contexto subrayan la importancia del servicio fiel y la confianza en Dios en el cumplimiento de deberes. La narración destaca cómo las pequeñas acciones, como esperar en el lugar y momento adecuados, se acompañan de oración y reconocimiento de la voluntad divina, llevando a resultados favorables y transcendentes. La fidelidad del siervo y la providencia divina son ejemplos para quienes buscan honrar a sus compromisos con integridad.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: genesis 24:10-28. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.