Estudio / Ezequiel 8 / Versículo 14

Ezequiel 8:14

Me llevó a la entrada de la puerta de la casa del Señor, que estaba hacia el norte; y he aquí, allí estaban sentadas mujeres llorando por Tamuz.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

11 Delante de ellos estaban de pie setenta hombres, ancianos de la casa de Israel, y en medio de ellos, Jaazanías hijo de Safán; cada uno tenía un incensario en la mano, y una densa nube de incienso se elevaba.

12 Entonces me dijo: «¿Has visto, hijo de hombre, lo que hacen los ancianos de la casa de Israel en la oscuridad, cada uno en las cámaras de sus imágenes? Porque dicen: “El Señor no nos ve; el Señor ha abandonado la tierra”».

13 Y me dijo: «Vuelve a mirar, y verás abominaciones aún mayores que ellos hacen».

14 Me llevó a la entrada de la puerta de la casa del Señor, que estaba hacia el norte; y he aquí, allí estaban sentadas mujeres llorando por Tamuz.

15 Y me dijo: «¿Has visto esto, hijo de hombre? Vuelve a mirar, y verás abominaciones aún mayores que estas».

16 Me llevó al atrio interior de la casa del Señor; y he aquí, a la entrada del templo del Señor, entre el pórtico y el altar, había como veinticinco hombres con sus espaldas hacia el templo del Señor y sus rostros hacia el oriente; y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente.

17 Entonces me dijo: «¿Has visto esto, hijo de hombre? ¿Acaso es poca cosa para la casa de Judá hacer las abominaciones que aquí cometen? Han llenado la tierra de violencia y, una vez más, me provocan a ira; y he aquí, se llevan el ramo a la nariz».

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El pasaje de Ezequiel 8:14 forma parte de una serie de revelaciones donde el profeta observa prácticas abominables dentro del templo de Jerusalén, que muestran una profunda corrupción espiritual del pueblo. En concreto, se destaca la imagen de mujeres sentadas y llorando por Tamuz, una deidad ajena a Yahvé, cuya adoración implicaba idolatría y rechazo a la verdadera alianza con Dios. Esto es una manifestación explícita del alejamiento de Israel de la fidelidad a su Dios, optando por lamentos y cultos externos dirigidos a falsos dioses, lo que constituye una grave transgresión.

Contexto literario

En el contexto histórico del capítulo 8 de Ezequiel, el profeta es llevado por visiones al templo para que contemple las abominaciones cometidas en su interior, que iban desde la adoración de deidades paganas hasta la práctica de ritos impíos por parte de sacerdotes y habitantes. Estas escenas reflejan un período de apostasía donde se llevaban a cabo cultos idolátricos incluso dentro del espacio sagrado de Jerusalén, lo que provocaba la justa indignación divina y anunciaba el juicio inminente.

Desarrollo del pasaje

El texto describe que mujeres dedicaban su llanto a la figura de Tamuz frente a la puerta norte del templo, una práctica idolátrica que evidencia la sustitución de la verdadera adoración por rituales paganos cargados de emociones y tristeza por una deidad muerta y supuestamente resucitada. La crítica aquí no solo recae en la idolatría sino también en la actitud de desafiar lo sagrado, ya que estas acciones ocurrían en el mismo templo, lugar consagrado a Yahvé. Además, se señala la relación de estas expresiones con conductas y prácticas lujuriosas, reflejando una decadencia moral y espiritual que iba acompañada de violencia social y rechazo a la justicia divina.

Nota de lectura

Este versículo destaca el contraste entre la verdadera adoración a Dios y la inclinación del pueblo hacia 'vanidades' y dioses extranjeros. El hecho de que estas mujeres manifestaran su culto en un lugar tan sagrado muestra el grado de corrupción que había penetrado hasta el corazón del culto nacional. La observación del profeta y la denuncia implícita ejemplifican cómo la infidelidad espiritual lleva a la destrucción y al castigo divino, pues el desprecio por la verdadera religión es una provocación directa a Dios, cuyos efectos serían inevitables y severos.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 8:13-18. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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Referencias cruzadas

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