Estudio / Ezequiel 30 / Versículo 1

Ezequiel 30:1

La palabra del Señor vino de nuevo a mí, diciendo:

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

1 La palabra del Señor vino de nuevo a mí, diciendo:

2 «Hijo de hombre, profetiza y di: Así dice el Señor Dios: ¡Lamenten! ¡Ay de aquel día!»

3 Porque el día está cerca, sí, el día del Señor está cerca; día de nubes, será el tiempo de las naciones.

4 La espada vendrá sobre Egipto, y habrá gran angustia en Etiopía, cuando caigan los heridos en Egipto, cuando se lleven su multitud y sean derribados sus cimientos.

Leer el capítulo completo →

Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Ezequiel 30:1 introduce una profecía contundente sobre la destrucción inminente de Egipto y sus aliados. La palabra del Señor transmite un mensaje solemne y grave, anticipando un juicio divino inevitable contra un pueblo provocador que ha abusado de su poder y ha despreciado a Dios. Este anuncio presagia un tiempo oscuro, lleno de calamidades y sufrimientos causados por la justa justicia de Dios, que no permitirá que un pueblo impío quede impune.

Contexto literario

El pasaje abarca desde Ezequiel 30:1 hasta el versículo 19 y describe la devastación que sufrirá Egipto y las naciones relacionadas con ella, incluyendo Etiopía, Libia y otras regiones vecinas. Este juicio se manifiesta en una serie de catástrofes que despojarán a Egipto de su poder, riqueza y población, reflejando la intervención directa de Dios como soberano que ejerce su justicia sobre las naciones que se oponen a Él y a su pueblo.

Desarrollo del pasaje

El texto nos revela que la destrucción será profunda y lamentable, envolviendo ciudades, habitantes y estructuras, sin excepción. No sólo caerá Egipto, sino también sus estados confederados y residentes extranjeros aliados, quienes compartirán su destino. La confianza en sus apoyos humanos, económicos y religiosos será inútil: ni el rey, ni la multitud, ni las riquezas ni sus ídolos podrán salvarlos. La justicia divina es inapelable y se manifiesta mediante instrumentos como el rey de Babilonia y sus ejércitos, agentes en la ejecución del castigo. El acontecimiento es un recordatorio de que quienes apoyan a los enemigos de Dios comparten su suerte, y que el poder mundano es efímero frente a la autoridad divina. Al final, la devastación servirá para que tanto egipcios como el pueblo de Dios reconozcan al Señor como único soberano que rige la historia.

Nota de lectura

Este versículo marca el inicio de una profecía que revela la soberanía de Dios al hacer caer a naciones aparentemente fuertes y seguras, como Egipto. La profecía destaca la justicia y el juicio divino frente al orgullo, la rebelión y la falsa seguridad en apoyos temporales. Además, muestra cómo Dios puede utilizar a pueblos extranjeros, aunque malvados, para cumplir su voluntad, y cómo sus juicios tienen un propósito redentor y revelador para todos los pueblos.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: ezekiel 30:1-19. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

Seguí explorando