Estudio / Éxodo 8 / Versículo 3

Éxodo 8:3

El río producirá ranas en abundancia, que subirán y entrarán en tu casa, en tu alcoba, sobre tu cama, en la casa de tus siervos, sobre tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

1 Y el Señor habló a Moisés: «Ve ante Faraón y dile: Así dice el Señor: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.»

2 Pero si te niegas a dejarlos ir, mira, heriré todo tu territorio con ranas.

3 El río producirá ranas en abundancia, que subirán y entrarán en tu casa, en tu alcoba, sobre tu cama, en la casa de tus siervos, sobre tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas.

4 Las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo y sobre todos tus siervos.

5 Y el Señor dijo a Moisés: «Di a Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, sobre los canales y sobre los estanques, y haz que suban ranas sobre la tierra de Egipto.»

6 Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo describe la plaga de ranas que Dios envía sobre Egipto como castigo por la obstinación del faraón en no liberar al pueblo de Israel. Las ranas invaden todo: desde el río hasta las casas, las camas y los espacios de trabajo, provocando una incomodidad total e imparables para los egipcios. Este castigo, aunque realizado mediante un animal pequeño y despreciable, muestra el poder absoluto de Dios para usar cualquier criatura con el fin de manifestar su autoridad y juicio.

Contexto literario

Dentro del relato bíblico que va desde Éxodo 8:1 hasta 8:15, Dios advierte a faraón sobre la consecuencia de su negativa a liberar a los israelitas. Primero es la plaga de ranas, seguida luego por otras como linajes y moscas. El episodio muestra una lucha entre el poder divino y la soberbia humana del faraón, quien se niega a ceder pese a las señales evidentes.

Desarrollo del pasaje

La plaga de ranas fue una humillación para el faraón porque fue realizada por criaturas pequeñas que cualquier persona podría controlar, pero que cobran fuerza y se vuelven abrumadoras en multitud. Dios demuestra que no depende de animales ferozmente poderosos para ejercer su juicio, sino que utiliza incluso los más mínimos seres para cumplir su propósito, subrayando así su soberanía absoluta. A pesar de que los magos de Egipto imitaron la plaga sacando ranas, no pudieron contener las enviadas por Dios, lo que reforzó la evidencia de su poder. Cuando el faraón finalmente pidió a Moisés la intercesión para quitar la plaga, prometió liberar al pueblo, pero luego endureció su corazón, mostrando la dureza persistente a pesar del castigo recibido.

Nota de lectura

Este pasaje enseña que el poder de Dios no radica en la magnitude de sus medios, sino en su control soberano sobre toda la creación, incluso en las cosas más pequeñas. Además, evidencia que el juicio divino puede alcanzar a la persona en todos los aspectos de su vida, sin importar el lugar donde se encuentre. Finalmente, alerta sobre la tendencia humana a endurecer el corazón después de experimentar la corrección, utilizando la tregua para fortalecer su resistencia en lugar de arrepentirse.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: exodus 8:1-15. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

La Biblia se conecta

Referencias cruzadas

Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.

Datos: OpenBible.info · Licencia CC BY · Las relaciones son sugerencias de estudio y no reemplazan la lectura en contexto.

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