Éxodo 12:33
Los egipcios apremiaban al pueblo, apresurándolos para echarlos de la tierra, porque decían: «Todos moriremos.»
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
30 El faraón se levantó de noche, junto con todos sus siervos y todos los egipcios; hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiera un muerto.
31 Llamó a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: «Levántense, salgan de en medio de mi pueblo, ustedes y los hijos de Israel, y vayan a servir al Señor como han dicho.»
32 «Tomen también sus ovejas y sus vacas, como han dicho, y váyanse; y bendíganme también a mí.»
33 Los egipcios apremiaban al pueblo, apresurándolos para echarlos de la tierra, porque decían: «Todos moriremos.»
34 El pueblo tomó su masa antes de que fermentara, y cargaron sus artesas atadas en sus mantos sobre los hombros.
35 Los hijos de Israel hicieron conforme a la palabra de Moisés, y pidieron a los egipcios objetos de plata, objetos de oro y vestidos.
36 El Señor concedió gracia al pueblo ante los ojos de los egipcios, y les dieron lo que pedían; así despojaron a los egipcios.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
El versículo Éxodo 12:33 describe la reacción de los egipcios tras la muerte de sus primogénitos, el último y más devastador de los golpes impuestos por Dios para liberar a los israelitas de la esclavitud. Ante la calamidad que los golpeaba, los egipcios urgían a los israelitas a salir rápidamente de su tierra, reconociendo la gravedad de la situación al afirmar “Todos moriremos”. Este momento es clave, pues marca el fin de la obstinada resistencia del faraón y la exitosa liberación del pueblo de Dios.
Contexto literario
Este versículo se enmarca dentro del relato de las plagas que Dios envió sobre Egipto para forzar al faraón a liberar a los israelitas (Éxodo 12:29-36). La última plaga, la muerte de los primogénitos de Egipto, fue un golpe decisivo que afectó a todos, desde el príncipe hasta el campesino, causando terror y lamento generalizados. Tras esta tragedia, el faraón finalmente dejó ir a los israelitas, quienes fueron apremiados por los propios egipcios a salir cuanto antes.
Desarrollo del pasaje
La muerte de los primogénitos representó un juicio sin distinción social y produjo un clamor nacional en toda Egipto. La urgencia con que los egipcios instaban a los israelitas a partir respondía al temor de que ellos mismos murieran si no actuaban rápido. Este apremio fue una señal de que el poder del faraón había sido quebrantado y que la liberación de los israelitas era inminente. Además, la circunstancia permitió a los israelitas obtener de los egipcios los bienes necesarios para emprender su éxodo, como una suerte de compensación divina justificada por la rebelión del faraón contra Dios. El pasaje enseña la consecuencia severa de la obstinación frente a la voluntad divina y destaca la soberanía de Dios en la justicia y liberación de su pueblo.
Nota de lectura
Este acontecimiento recuerda la importancia de reconocer la autoridad de Dios y el peligro de resistirse a sus mandatos. También muestra cómo Dios puede usar circunstancias extremas para cumplir sus propósitos y proteger a su pueblo. La iniciativa de los egipcios al apremiar la partida refuerza la idea de que la liberación fue un acto divino inevitable y una victoria sobre la injusticia y la opresión.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: exodus 12:29-36. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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