Estudio / Deuteronomio 9 / Versículo 17

Deuteronomio 9:17

Entonces tomé las dos tablas y las arrojé de mis manos, quebrándolas ante sus ojos.

Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJV

El versículo en su contexto

Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.

14 Déjame destruirlos y borrar su nombre de debajo del cielo; y haré de ti una nación más poderosa y más grande que ellos».

15 Me volví y bajé del monte, que ardía en fuego, con las dos tablas del pacto en mis manos.

16 Al mirar, vi que habían pecado contra el Señor su Dios; se habían hecho un becerro fundido y se habían apartado pronto del camino que el Señor les había mandado.

17 Entonces tomé las dos tablas y las arrojé de mis manos, quebrándolas ante sus ojos.

18 Me postré delante del Señor, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, por todos los pecados que ustedes cometieron, haciendo lo malo ante los ojos del Señor para provocarlo a ira.

19 Porque temí el furor y la ira con que el Señor estaba airado contra ustedes para destruirlos. Pero el Señor me escuchó también en esa ocasión.

20 El Señor estaba muy enojado contra Aarón, hasta querer destruirlo; pero también oré por Aarón en aquel tiempo.

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Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español

Análisis del pasaje

Significado y explicación

El versículo Deuteronomio 9:17 muestra a Moisés rompiendo las dos tablas de la ley ante los ojos del pueblo. Este acto simboliza la ruptura del pacto entre Dios y los israelitas debido a su pecado grave, especialmente la idolatría con el becerro de oro. Moisés usa este gesto concreto para ilustrar la ruptura del vínculo sagrado ocasionada por la insubordinación y desobediencia del pueblo.

Contexto literario

Dentro del capítulo 9 de Deuteronomio, que abarca los versículos 7 a 29, Moisés recuerda a Israel la continua provocación que han sido para Dios desde la salida de Egipto. Les recuerda que su ingreso a Canaán no se debe a su justicia, sino a la misericordia de Dios que los preservó a pesar de sus rebeldías. El episodio incluye la revelación de la idolatría en el monte Horeb y el deseo de Dios de destruir a Israel, intercediendo Moisés para evitar su ruina.

Desarrollo del pasaje

El romper las tablas representa de manera dramática y tangible la quiebra de la alianza debido a las múltiples provocaciones del pueblo, incluyendo la fabricación del becerro de oro en el lugar donde recibieron la ley, acto que mereció la intensa ira divina. Dios estuvo dispuesto a aniquilar a Israel, pero la intercesión persistente de Moisés logró detener esta decisión. Las tablas rotas son, por tanto, una señal clara de que el pueblo había perdido los privilegios y la protección del pacto por sus actitudes rebeldes y su falta de fidelidad, y que cualquier bendición futura sería únicamente por la gracia de Dios.

Nota de lectura

Este acto de Moisés, la ruptura de las tablas, es interpretado como un 'divorcio simbólico' entre Dios y la nación en ese momento, mostrando que la relación se había fracturado seriamente. Resalta la necesidad de reconocer nuestras propias faltas para entender que cualquier favor o bendición reciben es por pura misericordia divina y no por méritos personales.

Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: deuteronomy 9:7-29. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.

Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.

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